Diálogos inconclusos: Shame (2): Brandon y Sissy

CÉSAR: Cabría preguntarse si se debe decir que la angustia de Brandon simplemente se acentuó con la llegada de Sissy o si, más bien, se volvió un problema para él. Antes lo vemos en su soledad, quizás ya vergüenza, pero ¿angustia? ¿No apareció como problema para él con Sissy?

YAMILETH: Para mí tiene peso esa entrada porque Sissy desencaja la rutina de él, vida física es vida psíquica también.

CRISTINA: Sissy es un catalizador, pero no creo que sea vergüenza lo que él siente al comienzo. Ya él iba por ese camino. Si estaba ‘cómodo’, no estaba tranquilo con esa situación.

EDUARDO: Yo no sé. ¿Cómo puede estar cómodo alguien inquieto? La llegada de Sissy es importante para acentuar el problema, pero la película empieza con Brandon como una imagen de su inquietud, esta imagen invertida de su cuerpo al borde. Quiero decir, Sissy es importante como reflejo de él, de que el caos de Brandon es un caos organizado con respecto al de ella, pero es caos en fin.

CÉSAR: Yo creo que antes de que llegara Sissy, Brandon está ‘cómodo’ en su humillación, en la degradación que siente y disfruta con su vida sexual. Pero cuando es confrontado a través de Sissy, y ve a alguien amado (y quizás el problema no sea de ‘reflejo’, creo que Brandon no es tan narcicista) en su situación, entonces no puede soportarlo.

YAMILETH: César, pienso que cuando algo nos refleja, ahí, exactamente, es donde estamos relacionándonos con un yo, quizás más interno que, claro, puede calar en vergüenza y demás. Yo no creo que sea vergüenza lo que Brandon siente al comienzo porque ahí hay sentimiento, atracción, un límite más que su yo no permite cruzar.

EDUARDO: ¡¿Cómodo?! Cómo va a estar cómodo con esa primera imagen de él acostado al borde. Y si ésta no les convence, pues veamos la del filthy hardrive que tampoco tiene que ver con su hermana. ¡¿Dónde está él justamente cuando habla con Marianne y después de que el jefe le ha hablado de su disco duro?! Su cabeza está fuera del plano. Apenas cuando ella aparece y hablan del azúcar, se asoma la nariz y parte del rostro de Brandon, pero de resto, está fuera de la imagen. Acaban de descubrirlo y esto lo (y nos) descoloca. Es como cuando bota toda su pornografía, su computadora portátil y hasta su comida: la siguiente imagen es él de espaldas a nosotros, su cabeza tan gacha que ni la vemos y, de fondo, las persianas cerradas.

CÉSAR: Claro, comodidad no es felicidad. Más de una vez estamos en situaciones que nos perjudican pero proporcionan tal nivel de seguridad que no salimos de ella. A eso me refiero con esta primera etapa de Brandon. Además, es un adicto. Qué mejor comodidad para un adicto que recibir su droga como y cuando la necesita.

EDUARDO: Exacto, es una rutina, pero es una rutina de inquietudes. Tal vez toda la película se trate de la rutina de estos inquietos.

CRISTINA: Cómo me refiero a que era su vida, su rutina, pero no que estaba a gusto o en paz con la situación.

MOISÉS: Pero no quiere salir de esa rutina, le gusta.

CRISTINA: No, no le gusta.

EDUARDO: ¿Quién es el que parece un fantasma cuando seduce con su mirada a la chica en el metro la primera vez? Si es fantasma para nosotros, lo es para él mismo.

MOISÉS: ¿Y si no se ha dado cuenta?

EDUARDO: Pero una imagen implica darse cuenta. Brandon está pendiente de su imagen, de su apariencia (y, en esto, es doblemente significativo lo cuidada que está la película en su composición, cinematográfica y visual), pero eso no quiere decir que no pueda ver más allá de sí. Y es la imagen la que nos agrieta mientras la apariencia se encierra en sí misma.

CÉSAR: Bueno, eso es una explicación, pero si seguimos con el tema de la comodidad, la cena con Marianne era una situación bastante amenazante para él, por el tema del compromiso, los sentimientos. Ante la amenaza, es impotente. Es sacado de su “zona de confort”, el sexo casual.

YAMILETH: Sí, qué desajuste esa cena con Marianne y el posterior encuentro fallido con ella en el apartamento-mirador

EDUARDO: ¡Y esa escena luego de ‘tirarse’ muy a lo porno a la otra en ese ‘mirador’! Atardeciendo, con el barco al fondo que pareciera atravesarlo y perderse en su silueta.

YAMILETH: Y que es la ‘satisfacción alucinatoria del deseo’ puesta en bandeja de plata de lo que había visto antes de entrar a la cita con Marianne. Lo cumplió, sí, con una puta.

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Diálogos inconclusos: Shame (1): Brandon y el narcicismo

“¡No encontraba boca para besar! Una voz interior pareció reprocharle: – ¡Insensato! ¿Cómo te has enamorado de un vano fantasma? Tu pasión es una quimera. Retírate de esa fuente y verás como la imagen desaparece. Y, sin embargo, contigo está, contigo ha venido, se va contigo ¡y no la poseerás nunca!” (Las metamorfosis, Ovidio)

CRISTINA: ¿Es Brandon un narcisista? Yo voy y vengo, todavía no estoy segura de que lo sea. Siento que él está consciente de su malestar, así que ¿hasta dónde el narcicista está consciente de que está mal?

YAMILETH: Yo sí creo que Brandon sea narcisista, sólo que hay muchos niveles y estados de narcicismo, unos más primitivos, otros más dilatados.

CÉSAR: No, yo no creo. La relación entre Brandon y Sissy da cuenta de que Brandon es capaz de ver más allá de sí mismo, aunque levante mil paredes ante Sissy. Alguien narcicista no es capaz de ser afectado por el dolor de su hermana.

MOISÉS: Para mí sí lo es y creo que Sissy lo hace verse a sí mismo.

CRISTINA: Sí, estoy de acuerdo con César. ¿Qué les hace pensar que es narcisista?

EDUARDO: ¿Para ustedes el narcicista es, por decirlo de alguna manera, un completo engañado ante su propia imagen, entonces?

CRISTINA: Sí, es un engañado, pero no sé si completo, por eso mi duda.

MOISÉS: Para mí, es quien busca satisfacerse a sí mismo.

EDUARDO: Yo me quedo con la duda, y si nos quedamos con ella, implica que si no es narcicista, está bastante cerca.

CRISTINA: Y, sí, es cierto, esto de encerrar a las personas en patologías es una mierda, pero a veces es necesario.

CÉSAR: No, para mí, el narcicista es quien admira su propia imagen. Y Brandon desprecia cada trozo de su imagen y quisiera destruirla, agitar el agua donde se está reflejando.

EDUARDO: Casi estoy de acuerdo contigo. En el mito, el propio Narciso se lamenta de su pasión. Cambia ‘de su imagen’ por ‘sí mismo’ en eso que dices y estoy totalmente de acuerdo. Él está satisfecho con su apariencia, pero no con su imagen.

YAMILETH: Una de las escenas que más me hace pensar que sí es un narcicista es la cita con Marianne en el apartamento-mirador. Ahí él no logró “tirársela” porque es incapaz de “dar” al otro algo de sí, estaría perjudicándose, arriesgando, dando, emoción. Hablo de afectos, de la vida de los afectos, esta vida en la que él parece, sencillamente, un niño

CRISTINA: No sé, el amor del narcicista es un amor falso, una máscara.

CÉSAR: Pero Narciso se ve reflejado en el agua, ve su réplica exacta. No hay falsedad ahí. La imagen del narcicista pudiera ser real o ficticia, lo importante es que la ame.

CRISTINA: ¿Y cómo puede ser narcicista una persona tan destruida, tan inconforme con él mismo a nivel consciente? Además que para el narcicista nunca se ve a sí mismo como el problema.

YAMILETH: Cris, alguien consciente hace algo para cambiar el malestar. La conscientización sin cambios no puede ser conscientización.

CÉSAR: Ése es el gran fracaso de la psicoterapia. La conscientización puede ser bastante inútil. Al final, yo creo que alguien narcicista es, ante todo, un hijo de puta. Y cuando él se conmueve ante el talento de su hermana cuando canta, ante la belleza de alguien que no es él, para mí es muestra de que no es narcicista.

EDUARDO: Tal vez entonces no se trata de que esté ‘consciente’ en vista de que no hace algo (botar la pornografía no es suficiente si la siguiente noche termina como termina Brandon), pero desde el comienzo, esa primera imagen nos descoloca, con él al borde del plano, cadavérico y a duras penas ese azul que lo acobija.