Festival de Cine Español 2009 en Caracas (II)

Con Que parezca un accidente (Herrero, 2008), se pasa un muy buen rato. La trama es la anécdota jocosa de una suegra (Carmen Maura) que, por sospechar de la fidelidad de su yerno (José Luis García Pérez), lo manda a matar con un asesino a sueldo (Federico Luppi), convencida por una amiga muy cercana. Es una trama simple, con giros fáciles y con personajes hechos caricaturas. Pero dan mucha risa, a veces a carcajadas, por la manera tan espontánea con que cada uno de los actores y las actrices del elenco delinea un personaje a través de la comedia física. Incluso cuando es un humor tonto, Maura se deja llevar por esa gracia suya tan despreocupada y provoca reírse de las metidas de pata de su personaje. Ella, junto con Luppi, Adrián Navarro (quien interpreta al hijo del asesino) y García, disfrutan sus torpezas de una manera tan sabrosa, que “hacer el tonto” adquiere una connotación ya no peyorativa, sino en un sentido de disfrutar el ridículo.

Tal vez lo más entrañable de la película es la relación entre el asesino y su hijo porque, presentada brevemente en la escena más seria del filme, retrata la ineptitud de toda la línea paterna de la familia y la carga de la que tiene que responsabilizarse el padre con su nuera y sus nietos. Al final, esos breves toques de seriedad que cada actor le brinda a su personaje entre tantas mañas, resalta la torpeza de cada uno de ellos en hacer algo útil con sus vidas.

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