¿Cuál(es) película(s) de terror te ha(n) asustado/gustado más?

Nunca vi al cielo, pero el azul metal que alumbraba las calles me hizo creer que era de madrugada. Estaba en la esquina cerca de mi edificio. Esperaba a alguien y, por mi rostro de preocupación, podía ver que esperé bastante. Por las calles no pasó nadie. No recuerdo ningún ruido. Nada más el rumor del motor de una limosina que fue frenando junto a mí. Asumí que esto era lo que esperé tanto. La puerta trasera se abrió. Si algún objeto tenía la capacidad de llevar a cabo una acción, este descubrimiento lo tuve en ese momento, pues me agaché para ver quién estaba adentro y no había nadie. Al menos en el asiento trasero. Sin dudarlo, entré. Me senté. Vi al conductor de espaldas volteándose. El “a dónde quieres ir” no fue lo que me asustó, sino que se descubriera de la sombra el rostro, quemado, rasgado, en carne viva, de Freddy Krueger. Cuando pude concientizar de que era un sueño, me alivié, pero al recordar la capacidad de él de asesinar desde los sueños, el único alivio fue despertarme. Todavía recuerdo este sueño. Todavía recuerdo haber visto Pesadilla en la calle Elm aquella noche, a escondidas, sentado en el piso, mientras mi papá la veía acostado en su cama. Todavía recuerdo haberla visto justo antes de irme a dormir.

En homenaje por una fecha que no nos corresponde sino lateralmente, aprovecho para preguntar por una sensación que sí nos caracteriza a todos sin excepción. El miedo, cuando surge en la sala oscura de cine, “acompañado” de un grupo de personas, la mayoría desconocidas, que alborotan más el temor, o cuando aparece en la noche, viendo una película por televisión. Qué nos hace olvidar que ese monstruo está hecho de maquillaje, qué nos hace cagarnos del susto (una sensación tan fuerte que hasta sentimos lo frágil que es la fisiología del cuerpo) y no de la risa.

Para mí, entre las mejores que he visto pertenecen más al suspenso que al terror, pero aquí van algunas, en orden del azar de la memoria:
Ellos (David Moreau y Xaier Palud, 2006) – mientras más sencilla, más inquietante es, y mientras menos explique la psicología de sus pequeños asesinos, más real se siente este “juego de niños” –
El Descenso (Neil Marshall, 2005) – entre los intentos de escapar, el instinto de supervivencia, los montruos y la pesadilla, quedé atrapado en la cueva –
Los Otros (Alejandro Amenábar, 2001) – nunca el temor y la locura habían estado tan enlazados entre la soledad y el abandono de Grace y sus hijos en una casa en apariencia embrujada –
El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980) – la grandilocuencia a veces supera la elegancia y es por esto que aquí, el terror de la realidad tiene más fuerza que los sueños –
Ôdishon / “Audición” (Takashi Miike, 1999) – salí perturbado de esta película, no por el masoquismo de lo gráfico, sino por un terror incontenible más profundo que los ejercicios sangrientos de la asesina –

¿Cuáles son las tuyas?