Lo que nos faltó de Secretos ocultos (Joel Schumacher, 2009)

Este domingo 21 de octubre, el misterio ya formaba parte de nuestro ritual. Algunos del grupo de cine íbamos a ver alguna película en el Cine Ayacucho; misterio sobre todo por el hecho de que un cine tan viejo se mantuviera funcionando; o sea, fuimos por el ritual en sí. Asumimos el misterio de cuáles películas estarían proyectando. Eran las tres de la tarde cuando llegamos. Y asumimos la ignorancia de meternos en una que ya era poco lo que prometía con su título redundante y, apenas, con el gancho de ser protagonizaba por Michael Fassbender. “Es el mismo de Shame y el de Prometeo“, repetía y me repetía yo, acaso queriendo convencerme y convencernos de verla, aunque lo que más nos forzaba era una cuestión de horario: la función más cercana era la de esa película, a las 3:10 pm.

A las tres y diez, entramos a la sala a oscuras en donde se proyectaba ya a un Michael Fassbender en blanco y negro. Para cuando nos sentamos, ya las imágenes estaban a color y Fassbender había desaparecido.

Para el momento donde regresó, mucha sangre había sido derramada en la película, nosotros nos habíamos perdido entre la acción y el suspenso de dos hermanos en busca de venganza ante un ser misterioso, y Michael era el ser misterioso: Wirth, un monstruo nazi, malcriado, todopoderoso, que deseaba alcanzar la inmortalidad a través de un tercer ojo lamiéndole las espaldas sangrientas a sus víctimas. Aquí el misterio se había perdido, todo lo sagrado que rodeó el ritual de una sala a oscuras con vigas de madera, con espectadores hipnotizados ante la pantalla, estallaba en una risa que nos volvía cómplices a los del grupo y se perdía con bombillos cilíndricos o arañas de bombillos ahorradores.

Nuestro Top 20 del 2010 (2)

[empate] 14(500) Days of Summer o “500 Días con Ella” (Marc Webb, 2009)
Elenco: Joseph Gordon Levitt, Zooey Deschanel, Geoffrey Arend, Chloe Moretz, Matthew Gray Gubler


Empezamos con el recuento de la relación entre Tom y Summer. Tom se enamora a primera vista de la chica. Summer no cree en el amor ni las relaciones y rompe el corazón del chico. Todo lo que sucede en este film nos hace pensar y preguntarnos ¿sólo creemos en el amor si lo hemos sentido? ¿las cosas suceden por una razón? ¿seremos las personas más cerradas hasta que llegue esa persona, quien quiera que sea, que nos haga replantearnos lo que pensábamos?
No importan los gustos, las diferencias, las similitudes, la belleza, el amor del otro. Solamente cuando llegue esa persona especial dejaremos de lado los prejuicios.
Ahora bien, las percepciones juegan un papel importante en esta película, como el amor puede ser ciego y dejarnos interpretar ciertas acciones a nuestra conveniencia, para cuando luego que se haya acabado todo la verdad nos golpee de frente (Germán T.).

Esta no será una historia de amor, pero sí es una película de cómo somos cuando estamos enamorados. Como escoge mostrar las amarguras o las medianías de la relación luego de las alegrías y las sorpresas, la película nos hace descubrir con ella las diversas impresiones de los sentimientos a través de diálogos, de la química entre Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel seduciéndonos hasta creer que son novios y desengañándonos hasta descubrir que nunca hubo química, y la música que nos arrastra con el pop más pegajoso hasta sonreír, enamorados o engañados (¿sinónimos al fin?). Al final, (500) Días con ella termina jugueteando entre las coincidencia y el destino, igual como nosotros, amantes o amados, nunca dejamos de tantear, inquietos, frágiles aunque aparentemos seguridad, instintivos, los susurros del cuerpo al corazón entre las aseveraciones de la mente (Eduardo).

Megamind o “Megamente” (Tom McGrath, 2010)
Elenco de voces: Will Ferrell, Brad Pitt, Tina Fey, Jonah Hill, Justin Theroux, Ben Stiller, J. K. Simmons

Megamente narra la historia de un Superman al revés. Enviado desde un planeta a punto de dejar de existir, no corre con la misma suerte que su compañero de travesía Metroman y en vez de caer en una mansión de millonarios, aterriza en la cárcel de Metro Ciudad donde crece. Desde ahí, la burla —a lo Shrek— hacia los clichés más frecuentes en las películas de superhéroes destapan las carcajadas de los espectadores hasta que salen los créditos.
Quizá la película cae en lo predecible, algo poco evitable en este género. No obstante, surge por su certeza humorística que exagera, de forma muy inteligente, la ironía y las contradicciones de otras películas. Nada hay de esta evidente y ridícula forma (¿de comicidad?) para hacer referencias utilizadas en largometrajes como Scary Movie.

Por otra parte, los personajes de Servil —su mano derecha— y Roxanne hacen dudar a Megamente de sí mismo y lo ponen en razonamiento constante de que logrará su punto máximo cuando derrote a su archienemigo Metroman y no sepa qué hacer al finalmente haber conquistado el mundo (Moisés Lárez).

The Men Who Stare at Goats u “Hombres De Mentes” (Grant Heslov, 2009)
Elenco: George Clooney, Ewan McGregor, Jeff Bridges, Kevin Spacey, Stephen Lang

Imaginen que Los Cazafantasmas está basada en una historia verdadera. Imaginen que “El Tipo” de The Big Lebowski es un general de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Todo es verídico, ¿verdad? Eso es lo que The Men Who Stare at Goats casi quiere que nosotros creamos. Yo sí lo creo — hasta cierto punto, casi. “Esto es más verídico de lo que podrías creer,” anuncia la película en los créditos iniciales. 

 
“La película aprovecha un tiempo glorioso para satirizar los extravagantes límites a donde llegaría la milicia y los cuerpos de inteligencia de creer que hay una recompensa al otro lado” (Steven Rea, philly.com)
 
Alice in Wonderland o “Alicia en el País de las Maravillas” (Tim Burton, 2010)
Elenco: Mia Wasikowska, Helena Bonham Carter, Johnny Depp, Michael Sheen, Stephen Fry, Alan Rickman

“Verdadera y locamente maravillosa. (…) Ni siquiera el estilo extravagante marca de la casa del director te prepara para el espectáculo intensamente disfrutable que es ‘Alice in Wonderland'” (Michael Rechtshaffen, The Hollywood Reporter)

Alice funciona mejor como la alucinación de un adulto, que es como lo interpreta brillantemente Tim Burton hasta el tercer acto” (Rogert Ebert, rogerebert.com)

Nuestro Top 20 del 2010 (1)

[empate] 18. The Hurt Locker o “Zona de Miedo” (Kathryn Bigelow, 2008)
Elenco: Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pearce, Ralph Fiennes

“Te encanta jugar con tus peluches. Amas a tu mami, a tu papi, tus pijamas. Te encanto todo, ¿verdad? Sí. Pero, ¿sabes qué, hijo? Cuando creces, algunas de las cosas que amas podrían dejar de parecer tan especiales. Como tu caja mágica. Quizá veas que es sólo un trozo de lata y un muñeco. Mientras más envejeces, menos cosas amas. Cuando tengas mi edad, tal vez sean una o dos cosas. Para mí es sólo una” (Sargento William James)
Bastante se ha dicho que la película en sí parece una de las bombas que intentaran desarmar antes de que estalle. Pero si es una bomba, en la adrenalina de su edición, en los miedos de Eldridge, en los anhelos de Sanborn, en la energía de Will, lo es porque cada uno de sus explosivos va detonando el descubrimiento de esas una o dos cosas que quedan para estos personajes que, a fuerza de cumplir una obligación, toda vuelta a casa es provisoria y que un día más en el escuadrón, es siquiera unas horas menos de morir. La película no nos embebe de adrenalina del desarme de bombas, de la muerte, de la guerra. En ella hay una emocionalidad contenida y también hay visos de lo que implica la guerra en estos hombres. Esta no es otra denuncia de la inutilidad de la guerra, sino de cómo son los hombres que han hecho de ella su vicio y su casa.

Al final, si la película es una bomba, en donde el efecto sorpresa de la primera vez estremece la piel pero donde las próximas veces se vuelven más profundos el abandono, la desesperación y el vértigo, apenas nos damos cuenta de que ha estallado a unos metros de nosotros cuando Sanborn confiesa que desea un hijo, y apenas escuchamos el eco del estallido cuando William silencia ante su hijo esa sola cosa que todavía ama. El filme es, en su ritmo vertiginoso, un homenaje a las capacidades visuales y sonoras del cine, y en sus momentos de nervioso letargo, las consecuencias de las sensaciones que imprime la guerra en cada soldado.

Taita Boves (Luis Alberto Lamata, 2010)
Elenco: Juvel Vielma, Daniela Alvarado, Gledys Ibarra, Héctor Manrique

Las distintas miradas y voces que observan, acusan, persiguen, desean a Taita Boves le brindan un relieve espéjico a la película; matices de fragmentos que buscan una verdad, aunque terminemos siempre engañados por la intención que se esconde detrás de cada búsqueda. En esta búsqueda, el mismo Taita Boves cae trampa de sus intenciones y sus promesas. Es este giro lo que hace fascinante a la película: la biografía de un mismo personaje desde distintas miradas, frontal ante el engaño de que una sola voz onmisciente y omnipresente silencia verdades volviendo homogéneos los puntos de vista de cada personaje.

[empate] 20.  Habana Eva (Fina Torres, 2010)
Elenco: Prakriti Maduro, Juan Carlos García, Yuliet Cruz

“Sobre la base de esta historia, Habana Eva teje algunas reflexiones sobre la femineidad en un mundo determinado por el control —del amor, de la familia, del proceso productivo, de lo aceptado— con un estilo realista matizado por un tono fantástico en algunas de sus secuencias. Viéndola recordé a ratos la hermosa Jules et Jim (1962), pequeña joya de la nouvelle vague firmada por un joven François Truffaut, aunque en rigor el film de Torres evade el carácter trágico de la película francesa. Más bien le otorga alegría y esperanza al viejo trauma del triángulo amoroso. Pero también me hizo recordar Doña Flor y sus dos maridos y Gabriela, clavo y canela, novelas inolvidables del brasileño Jorge Amado en las que la exaltación del amor y la sensualidad se convierten en herramientas de la liberación personal. Porque la opción de Eva es completa y celebrativa, ajena a la tragedia. Es una mujer que exige, que sabe lo que quiere y que no renuncia a su felicidad” (Alfonso Molina, Ideas de Babel).

 INLAND EMPIRE o “Imperio” (David Lynch, 2006)
Elenco: Laura Dern, Jeremy Irons, Justin Theroux, Grace Zabriskie

Hablar de esta película es hablar de espectros. Tiene la textura de los sueños y los continuos extravíos de un laberinto. Pero no es suficiente con hablar de espectros cuando se han metido tan dentro de ti y te han confundido hasta hacer que te pierdas dentro de tus cuentos, de tus recuerdos, de tus angustias y de tus placeres. David Lynch y Laura Dern borronean los bordes entre actriz y personaje, entre cine y verdad. A pesar de las pistas para resolver el misterio, que no es más que el misterio de la trama, no hay nada tangible más allá de los sueños. Por más que nos convenzamos de otra cosa, la película esboza y desdibuja que el cine nos hace fantasmas de nuestros sueños, fantasmas de lo que otros crean y nosotros repetimos. No es que el cine “configura nuestra realidad”, como teóricos y críticos pueden confirmar. No. Más bien, la película exprime el lenguaje de la realidad a través de suss imágenes para captar el aire de improvisación y vértigo de los sueños. ¿Estamos soñando al ver una película? ¿Vivimos a través de los sueños que nos brinda el cine? Si el cine es ilusión de imágenes en movimiento, ¿no está este más cerca de la naturaleza de nuestras ilusiones que otras artes y medios de expresión?

Preámbulo a nuestro Top 20

21. Precious o “Preciosa” (Lee Daniels, 2009)
Elenco: Gabourey Sibide, Mo’Nique, Paula Patton, Mariah Carey, Lenny Kravitz

No es mentira que el sufrimiento de Clarisse Precious Jones es extenuante. Daniels no omite la crudeza de la rutina entre Precious y su madre, y tampoco se acobarda de mostrar las violaciones de su padre. Pero así como es frontal con la suciedad que significa vivir con su madre, es franca con su melodrama a través de los sueños de Precious de ser famosa y rubia o las dosis de moralina y autoayuda de la profesora de “Each One, Teach One” y tiene la firmeza para que Precious decida atravesar el sufrimiento sin que el dolor haya sido en vano. Mientras se desarrolla la trama, se siente que la crudeza tiene un efecto sobre Precious que, más que generar una esperanza, toma las riendas de su vida en vez de ser una víctima de ella. Como testamento de la voluntad del personaje, Sibide hace eco tanto de las vulnerabilidades de Precious tras cada obstáculo como del empuje que le brindan sus hijos. Por su parte, es apenas al final cuando Mo’Nique muestra la humanidad, en su desesperación y en su tristeza, del monstruo que ha creado con su personaje, demasiado tarde como para poder compadecernos de ella por mucho que entendamos su papel de víctima.

22. Vier Minuten o “Cuatro Minutos” (Chris Kraus, 2006)
Elenco: Monica Bleibtreu, Hannah Herzsprung

En la dinámica de Gertrud y Jenny está el trabajo de una maestra esculpiendo el genio de su alumna, el genio de la técnica desdeñado por Jenny con violencia. En este esculpir, el concierto final es como un alumbramiento del arte, un trabajo del genio y de la técnica, un trabajo de armonía donde la personalidad no atropella la música, sino que se funde con ella.

En este alumbramiento, tanto esfuerzo y golpe puede resaltar la intensidad de la película y desmerecerla por esto, pero ella también está atenta al alivio que brinda la música. Las escenas donde la muchacha interpreta la música que le gusta están llenas de una bocanada de frescura que recuerda al mismo encanto de las escenas de Gertrud con su amante cuando eran jóvenes. Son como respiros que brinda la película para contener el sacrificio de gestar un arte, de atravesar una guerra.

23. Zombieland o “Tierra de Zombies” (Ruben Fleischer, 2009)
Elenco: Jesse Eisenberg, Emma Stone, Woody Harrelson, Abigail Breslin, Bill Murray
Divertida y atontada, puede que no tenga el ridículo encanto de Drag Me To Hell (Sam Raimi, 2009) y se tome un poco demasiado en serio el drama familiar, pero las actuaciones de Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Emma Stone y Abigail Breslin (sin dejar de lado el peculiar cameo de Bill Murray), la propia química entre ellos, tan entrañable, las reglas para matar zombies o la matanza de zombies en sí, entre tripas (hablando de entrañas más sangrientas y menos tiernas) y risa, recuerdan que no puede haber buen terror sin el juego del humor. El susto siempre proviene de uno mismo, no sin antes un dejo de burla por habernos dejado asustar.

Nuestra lista de películas favoritas vistas en el cine durante 2010: Introducción

Si somos amantes del cine, lo somos, primero, desde nuestra curiosidad. No somos amantes por erudición, sino desde el paladar, descubrir el sabor de la imagen en movimiento. El trabajo de ver los clásicos (no por edad, sino por canon) del cine se decanta con la constancia a través de las intermitencias del tiempo. El trabajo del amante se acerca a cada película como si fuera cuerpo en movimiento.

A partir de esta curiosidad, elaboramos nuestra lista de películas favoritas del año pasado con el criterio de que hubiesen sido vistas en las salas de cine de Venezuela. ¿Puede haber mayor homenaje a una película que el de ser vista en el cine (probablemente, sí: las ediciones que le dedica Criterion a los filmes en DVD o Blu-ray)? La sala oscura, esta que le brinda anonimato a una experiencia colectiva, compartir silencios, carcajadas, llanto, en un par de horas, aunque sea una obra en constante repetición, aunque no se esté gestando en ese momento como el teatro, conserva los visos de un rito. La película en una sala de cine recupera su esencia, sea la del espectáculo, sea la de la intimidad, sea a través de la evasión del entretenimiento o a través del acercamiento a una interioridad que se hace más nuestra en la oscuridad.
Seguir el criterio de los estrenos según como llegan en nuestro país es buscar, en las irregularidades de los retrasos (en nuestra lista hay películas de 2009, 2008 e, incluso, 2006), una manera de ver cine, una manera de reunir gustos que en otras latitudes llegan en otro orden y en otro tiempo. En pocas palabras, pretendemos tantear una manera de ver cine desde el ritmo irregular de los estrenos según su llegada, descubrir gustos desde la carencia.
Nuestra lista se ha ido conformando con los gustos de los integrantes del grupo que enviaron sus opciones e irá desenvolviéndose a lo largo de los fines de semana de febrero.

Imágenes y palabras en moviemiento

Moviemiento, encuentros de cine

“Hablamos del amante en el sentido aconyugal, ilícito y cómplice del término: ese que no tiene hora o sitio fijo, ese que reparte sorpresas al cuerpo y huye de toda sujeción legal. La relación con el amante es lo inestable: lo que siempre está a punto de romperse” (Sabor y saber de la lengua, María Fernanda Palacios)

El cine, este encanto de la imagen en movimiento, encuentro a oscuras entre amantes, encuentro colectivo donde confluyen intimidades. El cine, proyección de lo que somos: callamos y anhelamos esta cercanía de la sala a oscuras, de la imagen en movimiento perdida cuadro por cuadro. El cine, intento de recuperar el presente perdido en cada movimiento. El cine, emoción: imágenes a oscuras que nos mueven o nos paralizan en el tiempo. Somos movimiento: pérdida y cambio que nos brindan una aparente continuidad. El cine es la seducción y la evocación de esta pérdida.

Un día surgió la inquietud de reunirnos. Sencillo: ver películas y hablar de ellas. Un día hace casi un año. Surgió entre los vericuetos tecnológicos del correo electrónico, del concederle el espacio probable del grupo a la virtualidad más que a la realidad: en principio, crearíamos un blog y nos reuniríamos en persona eventualmente. Entre las pocas concesiones que tiene esta ciudad y los esfuerzos de cada uno, hemos podido mantener la regularidad de nuestras conversaciones; conversaciones que no se limitan al cine de autor, pero que sí tienden al cine con una voz particular, películas que siembren cierta curiosidad o reflexión más allá de las palabras que se puedan dedicar en cuanto a su calidad. Somos inconformes del “es buena” o “me gustó” porque las impresiones más hondas, aquellas agazapadas en una imagen, un sonido, una música y/o un diálogo, son las más provocadoras.

No buscamos desmenuzar como críticos o estudiosos de cine. Deseamos compartir impresiones, huellas de una experiencia. Tentados a acercarnos al cine no sólo con expectativas, también con emociones e imágenes que plasmar, no pretendemos unificar lo que vemos y discutimos. Cada historia es un territorio con sus relieves y meandros particulares; cada espectador es un explorador. No descubrimos nada, sólo tanteamos nuestras impresiones: estas huellas que han dejado otros y estas otras que cada sitio deja en nosotros.

Eduardo.