Los sonidos o el llamado de la naturaleza

(Contiene algunas partes de la película que se las puede arruinar para aquellos que no la han visto)


Los sonidos de los animales
Al comienzo, la interacción entre ella y la naturaleza me ‘descolocaba’. Casi me reía de su manera de hacer sonidos imitando a los animales e interrumpiendo la conversación con él. Luego, poco a poco, sus graznidos y demás ruidos parecían decirle algo que yo no alcanzaba a entender (sea por diferencias culturales o porque no me detuve en ciertos detalles). Lo cierto es que esos sonidos dejaron cierta impresión entre juguetona y ridícula en mí, como si ella estuviese defendiéndose de la naturaleza.

El silencio
Y él, sin hablar, sin entender quiénes eran ellos.

Los nombres
Después, como un estallido y de un solo golpe, él cuenta qué pasó. Tal vez en la reacción de ella ante la desesperación de él esté el meollo de por qué decide, no sólo protegerlo, sino criarlo. Digo tal vez porque en el resto de la película, esto no se muestra de una manera evidente. En fin, poco a poco, ella, Naii, y él, Bashú, intercambian los nombres, y por ende las costumbres también, de las cosas según sus respectivas lenguas (¿o dialectos?).

La música
Ella parece evocar un elemento unificador de toda la historia. Desde los cantos iniciales que acompañan los paisajes áridos hasta la música de la flauta que toca Bashú “para que los árboles crezcan mejor” o las canciones que toca con los sonidos de su cuerpo, los momentos en que se escucha música dejaron una sensación de armonía en mí que se complementaba con las situaciones ridículas y juguetonas en las que Naii y Bashú interactuaban con la naturaleza a través de sonidos.

Los gritos
Y esos gestos casi guturales que emitían para ahuyentar a los jabalíes y con los que también cierra la película.

Lo que más me impresionó de la película fue los sonidos porque, a la vez que daban una sensación de estar ante costumbres primitivas, había en ellos algo ingenuo que me provocaba curiosidad y me hacía sonreír. Hablo de este detalle también porque fue el que me dejó la imagen de Naii: la forma en que nos es presentada repentinamente y cubriéndose el rostro, sus maneras de criar y resguardar a los niños, de interactuar con la naturaleza…

La película puede que tenga sus ‘fallas’ (no tarda en asomar los problemas que le trae Bashú a Naii, las actuaciones no son siempre convincentes, los diálogos son sencillos, pero caen en el lugar común a veces) pero la impresión de los sonidos y la imagen de Naii hacen que no pueda terminar por decidirme si ‘me gustó o no me gustó’. En esos detalles parece haber algo más que no puedo precisar y que me hacen pensar en esa otra cultura que no entiendo del todo y mucho menos conozco, pero que me intrigó al ver la película.

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