Puesto #6 de nuestras películas favoritas de 2010

Two Lovers o “Dos Amantes” (James Gray, 2008)
Elenco: Joaquin Phoenix, Gwyneth Paltrow, Vinessa Shaw, Isabella Rossellini

Entre el ambiente meditabundo, evocado por la fuerza sugerente de ciertas escenas, y las actuaciones cuidadosas de Joaquin Phoenix, Gwyneth Paltrow y Vinessa Shaw, Two Lovers nos arrastra dentro de la vaguedad de sus personajes, como si los pasos sin rumbo de Leonard o la ligereza de las decisiones de Michelle y Sandra, fuesen un incómodo juego de niños dentro de los sentimientos de los adultos. Y, aun así, nunca se siente un prejuicio hacia la actitud de cada uno de ellos. Entre el arrullo de los azules y la calidez de los amarillos, la película nos lleva entre dos estados que podrían asemejarse a la bipolaridad que refieren los padres sobre la personalidad de Leonard, pero que nos sortean más entre la amargura y la alegría que él comparte con ambas mujeres, entre la sobreprotección y la indecisión de los padres, y entre momentos reveladores sobre la dinámica de cada relación como las escenas con Leonard y Michelle en la azotea, de una frialdad inquietante entre paredes de ladrillos aun en la búsqueda desesperada de cercanía, o la comodidad entrañable en el compartir con Sandra.

Pero, al final, esta comodidad brinda una amargura de lo que quisiste ser y fuiste sólo a medias (ya no llevar a quien amas a la ópera, sino hacerle el amor en tu cuarto escuchando un disco de ópera), de lo que planeaste como un escape a tus fantasías y terminó siendo el alivio, si no de la seguridad, de la comodidad.

El final de la película me deja pensando aun más en ella. Y, viendo lo que llevamos de nuestra lista, me recuerda a una de las que ya mencionamos antes. Así, si (500) Days of Summer o “500 días con ella” es una observación sobre las expectativas que provoca el amor en un enamorado, Two Lovers es una meditación en torno a cómo son transformadas tales expectativas en realidad asible. Pocas veces una película transforma una ilusión en un duro golpe de la realidad como la hace esta, conservando el anhelo de que este empobrecimiento pueda ser visto simplemente como una ambigüedad. La película seduce por esta ambivalencia, porque la realidad nos vuelve mediocres mientras más anhelamos, en cada decisión está la renuncia a lo que soñamos (Eduardo).

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