Nuestro Top 20 del 2010 (2)

[empate] 14(500) Days of Summer o “500 Días con Ella” (Marc Webb, 2009)
Elenco: Joseph Gordon Levitt, Zooey Deschanel, Geoffrey Arend, Chloe Moretz, Matthew Gray Gubler


Empezamos con el recuento de la relación entre Tom y Summer. Tom se enamora a primera vista de la chica. Summer no cree en el amor ni las relaciones y rompe el corazón del chico. Todo lo que sucede en este film nos hace pensar y preguntarnos ¿sólo creemos en el amor si lo hemos sentido? ¿las cosas suceden por una razón? ¿seremos las personas más cerradas hasta que llegue esa persona, quien quiera que sea, que nos haga replantearnos lo que pensábamos?
No importan los gustos, las diferencias, las similitudes, la belleza, el amor del otro. Solamente cuando llegue esa persona especial dejaremos de lado los prejuicios.
Ahora bien, las percepciones juegan un papel importante en esta película, como el amor puede ser ciego y dejarnos interpretar ciertas acciones a nuestra conveniencia, para cuando luego que se haya acabado todo la verdad nos golpee de frente (Germán T.).

Esta no será una historia de amor, pero sí es una película de cómo somos cuando estamos enamorados. Como escoge mostrar las amarguras o las medianías de la relación luego de las alegrías y las sorpresas, la película nos hace descubrir con ella las diversas impresiones de los sentimientos a través de diálogos, de la química entre Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel seduciéndonos hasta creer que son novios y desengañándonos hasta descubrir que nunca hubo química, y la música que nos arrastra con el pop más pegajoso hasta sonreír, enamorados o engañados (¿sinónimos al fin?). Al final, (500) Días con ella termina jugueteando entre las coincidencia y el destino, igual como nosotros, amantes o amados, nunca dejamos de tantear, inquietos, frágiles aunque aparentemos seguridad, instintivos, los susurros del cuerpo al corazón entre las aseveraciones de la mente (Eduardo).

Megamind o “Megamente” (Tom McGrath, 2010)
Elenco de voces: Will Ferrell, Brad Pitt, Tina Fey, Jonah Hill, Justin Theroux, Ben Stiller, J. K. Simmons

Megamente narra la historia de un Superman al revés. Enviado desde un planeta a punto de dejar de existir, no corre con la misma suerte que su compañero de travesía Metroman y en vez de caer en una mansión de millonarios, aterriza en la cárcel de Metro Ciudad donde crece. Desde ahí, la burla —a lo Shrek— hacia los clichés más frecuentes en las películas de superhéroes destapan las carcajadas de los espectadores hasta que salen los créditos.
Quizá la película cae en lo predecible, algo poco evitable en este género. No obstante, surge por su certeza humorística que exagera, de forma muy inteligente, la ironía y las contradicciones de otras películas. Nada hay de esta evidente y ridícula forma (¿de comicidad?) para hacer referencias utilizadas en largometrajes como Scary Movie.

Por otra parte, los personajes de Servil —su mano derecha— y Roxanne hacen dudar a Megamente de sí mismo y lo ponen en razonamiento constante de que logrará su punto máximo cuando derrote a su archienemigo Metroman y no sepa qué hacer al finalmente haber conquistado el mundo (Moisés Lárez).

The Men Who Stare at Goats u “Hombres De Mentes” (Grant Heslov, 2009)
Elenco: George Clooney, Ewan McGregor, Jeff Bridges, Kevin Spacey, Stephen Lang

Imaginen que Los Cazafantasmas está basada en una historia verdadera. Imaginen que “El Tipo” de The Big Lebowski es un general de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Todo es verídico, ¿verdad? Eso es lo que The Men Who Stare at Goats casi quiere que nosotros creamos. Yo sí lo creo — hasta cierto punto, casi. “Esto es más verídico de lo que podrías creer,” anuncia la película en los créditos iniciales. 

 
“La película aprovecha un tiempo glorioso para satirizar los extravagantes límites a donde llegaría la milicia y los cuerpos de inteligencia de creer que hay una recompensa al otro lado” (Steven Rea, philly.com)
 
Alice in Wonderland o “Alicia en el País de las Maravillas” (Tim Burton, 2010)
Elenco: Mia Wasikowska, Helena Bonham Carter, Johnny Depp, Michael Sheen, Stephen Fry, Alan Rickman

“Verdadera y locamente maravillosa. (…) Ni siquiera el estilo extravagante marca de la casa del director te prepara para el espectáculo intensamente disfrutable que es ‘Alice in Wonderland'” (Michael Rechtshaffen, The Hollywood Reporter)

Alice funciona mejor como la alucinación de un adulto, que es como lo interpreta brillantemente Tim Burton hasta el tercer acto” (Rogert Ebert, rogerebert.com)

Crash: Intimidad

Un momento íntimo se logra con muchas situaciones y muchas intenciones. Cuando le confías un secreto a alguien y este te aconseja; cuando un esposo baña a su esposa enferma; cuando dos amantes copulan.

En un mundo post-moderno donde el amor está presente pero necesita leña para seguir ardiendo y las relaciones se vuelven frías y monótonas por la rutina, la búsqueda de estímulos y emociones nuevas es la clave para evitar que la brecha entre dos amantes empiece y se expanda. En ese mismo mundo post-moderno, donde la relación hombre-máquina se estrecha cada vez más, al punto de simbiosis, los estímulos pueden llegar del metal, del cuero, del rugir del motor, de la emoción de la velocidad, de la sensación de muerte inminente.

‘Crash’ es una película donde se toman todos estos ingredientes y se cocinan para formar un provocador platillo. James Ballard (James Spader) y su esposa Catherine (Deborah Unger) tienen un matrimonio no convencional. Una especie de acuerdo donde pueden tener sexo extra-matrimonial, pero deben contárselos mutuamente, con lo que logran excitarse y darle emoción a su relación. Por descuido, James causa un accidente de tráfico, choca con auto en el que va un hombre, que muere en el acto, y su esposa, Hellen (Holly Hunter), quien sobrevive y luego forma un lazo gracias a los autos y el peligro que los rodea. Hellen introduce a James a un mundo de experimentación sexual y fetichismo, donde la intimidad se logra, no sólo con el sexo, sino con agregados de parte de las máquinas que nos rodean: como la sensación de peligro, sensación de muerte, que despoja de tabúes y llena de adrenalina. Catherine se une y ella y su esposo encuentran en las colisiones, la lata destrozada, las heridas y cicatrices, un nuevo estímulo. ¿Qué haces cuando has experimentado algo nuevo? Es difícil volver a lo habitual.

Mezclar el sexo con la sensación de que tu vida peligra…dos cosas que son íntimas, muy personales pero exteriorizadas (la mayoría del tiempo) ¿nos permite conectarnos al ser amado aun más?

Ha sido escrito que esta película no fue concebida con motivos eróticos…pero ¿dónde empieza lo erótico? ¿dónde termina? es sexo…aun entre los desechos de autos, hay intimidad en los amantes, incluso más que antes…¿no se sentiría el espectador hipnotizado y excitado aun con el fetichismo al que no está acostumbrado y que probablemente no sea de su agrado?

Ficha Técnica: Crash

Título: Crash
Título original: Crash
Dirección y Guión: David Cronenberg (basado en la novela “Crash” de J.G. Ballard)
País: Canadá, Reino Unido.
Año: 1996
Duración: 100 min.
Reparto: James Spader, Holly Hunter, Debora Kara Unger, Rosanna Arquette, Elias Koteas.
Distribuidora: Fine Line Features, Columbia TriStar
Productora: Alliance Communications Corporation, TMN, RPC, Téléfilm Canada
Edición: Ronald Sanders
Fotografía: Peter Suschitzky
Montaje: Ronald Sanders
Música: Howard Shore

2009: Películas que quedaron de él en nosotros (VII): conversacional de Bastardos sin Gloria o la belleza sádica en la venganza, parte II

…segundo y último capítulo…
TONY A.: Bueno, creo que viendola como una aventura en la que los “héroes” tienen que lograr un objetivo es entretenida y creo que funciona en ese nivel también porque esta película es muchas cosas y una de ellas es una fantasía.
EDUARDO: Sí, yo siento cierto alivio cuando logran proyectar la película porque los personajes de Quentin usualmente comenten un error mínimo que los delata… y los delata hasta el extremo de que terminan muertos. Shoshana también termina muerta, pero al menos quema todo un episodio histórico y, catarsis o no, es una suerte de venganza. Su fantasía de venganza sí se cumple al final.

Y estoy de acuerdo: no creo que a ninguno de los personajes se le esté aprobando su violencia o su venganza; ahora, burlándose o acompañándolo hasta que cometa un error, sí.

TONY A.: creo que la película logra ser definitivamente una fantasía de venganza pero también es una reflexión de como nosotros como espectadores reflejamos nuestros sentimientos y realidades hacia el cine.

Aunque el error de Shossana nunca es burlable; tampoco el del granjero francés al principio.

EDUARDO: Aunque sí tengo la imagen de que Hitler o Hans Landa son más satánicos que Shoshanna o que Bridget, la actriz de cine. Satánicos y un poco caricaturescos, aunque sus actores, sobre todo Christoph Waltz, se encarguen de jugar en el momento preciso con los distintos tonos de los personajes.
¿Ves? Es eso lo que no siento en la película. Sí, lo veo en toda esa destrucción del cine, por ejemplo, ahí está la imagen, como también veo y me fascina la imagen de Shoshanna corriendo por el campo mientras su casa y Hans Landa quedan en sombras, pero no me hace llegar a esa reflexión sobre mí como espectador. Hay algo en lo excesivo de la matanza que no me hace llegar a tal reflexión. De que está ahí, entre los personajes y entre las referencias, estoy de acuerdo. Pero no me hace confrontarme conmigo como espectador.

TONY A.: Varía durante la película. Shossana es totalmente satánica al final. “El Oso Judío” es una bestia asesina sin remordimiento cuando matal al general alemán. Es que creo que ese mismo detenimiento y exceso en la matanza produce la reflexión. Sobre todo en la masacre en el cine. Me gusta cuando el soldado interpretado por Daniel Brühl le dice a Shosanna que le parece refrescante ver que ella todavía tiene sentimientos, aunque sean solamente de naturaleza física.

EDUARDO: Sí varía, pero en Hans Landa y Hitler resalta evidentemente. Los Bastardos son otros casi tan satánicos, pero más… físicos.

TONY A.: bueno, la confrontación está también en cuánto “disfrutas” de las escenas, si no de violencia gráfica, al menos como acción y las de violencia psicológica. el satanismo de Hitler me parece tan caricaturesco que raya en lo ridículo, tan ridículo como el de los Bastardos.

EDUARDO: ¿El disfrute es una confrontación? Estoy de acuerdo con que la exageración te lleva a un punto de dejar de sifrutar y cuestionar, así como la catarsis, pero el disfrute simplemente te hace seguir en el mismo estado, no hace que te confrontes a menos que alguien más te lo señale. Y más allá de la imagen perturbadora de Shosanna riendo mientras el público huye de la sala quemada, no me siento confrontado.

Es extraño, porque la película me fascina por su estilo (sofisticado, pero sangriento e incluso satánico), es admirable el ingenio de su técnica, pero a la vez es una película de guerra. Hay algo tan contradictorio en ella; no porque se trate de que esto sea negativo, sino como una curiosidad. Esa manera suya de ser refinada y brutal a la vez como la secuencia en la taberna: entre bromas y juegos al principio y entre incomodidades, insultos y balas al final.

GERMÁN: La película tiene mucha dinámica del juego del gato y el ratón en casi todas las escenas. Y plantea esa dinámina de diversas maneras: desde tensión insoportable en la escena inicial en la campiña francesa y la escena donde Shosana es llevada a la presencia de Hans Landa; hasta otras donde es casi un juego como en la escena del bar con Bridget y otras con los bastardos.

EDUARDO: Sí, donde las ratas (como dicen el propio Hans Landa) parecen ser los débiles.

TONY: creo que eso se debe a que Tarantino es un director irreverente más que nada pero creo que usa esa irreverencia como método de distanciamiento (“sí, lo que están viendo no es una realidad”) y con Bastardos sin Gloria, obviamente, por el contexto histórico, hace que lo lleve un paso más lejos jugando con la historia o con la manera en el que el cine revisita la historia; comentando lo inÚtil del cine en tratar de ser fiel a supuestas verdades documentadas que son tan expuestas a cuestionamiento como cualquier otra documentada o percibida por otro tipo de medio.

EDUARDO: Sí, una visión del paso del tiempo es una nueva construcción del pasado, le da otra forma, y Tarantino está haciendo de eso un ejercicio evidente.
FRANKLIN: Jugando con la manera en que el cine revisita la historia. Más que una construcción del pasado, me parece, lo que queda evidenciado son las formalidades, la retórica casi, cómo el cine usa la historia. También en las referencias al cine propagandista, como la película del soldado, puede decirse que son críticadas por Tarantino.

EDUARDO: Sí, es una retórica de la historia en el cine. Me gusta lo que dices de las formalidades. Incluso dentro de la película, los personajes se caen por las formalidades, por cuestiones de cortesía (saludos, gestos, llamados de atención, maneras de pedir las cosas). Tarantino hace que sus personajes estén atentos al lenguaje de los demás como su cine explora y explota las imágenes del lenguaje cinematográfico. Como si en esas formas de ver la historia, en la cortesía engañosa entre gato y ratón o en un encuadre de la imagen de Shosanna riéndose en la pantalla estuviera agazapada toda una historia de la violencia y la agresividad que está a punto de estallar.

TONY: Creo que de esa manera Tarantino está exponiendo el poder del cine como medio y la influencia que tiene, como cualquier forma de arte – temiendo sonar algo solemne – de iluminar (para bien o para mal) nuestras concepciones de la vida misma.

EDUARDO: ¿sí? O sea, la idea está flotando en la película, pero lo que me pregunto es qué tanto se explora. No veo lo agudo o perceptivo en este aspecto más allá de la presencia que efectivamente tiene el cine en la vida de los personajes.

Y como cierre, qué dirían de la película, lo que la haga memorable, obra maestra o el aprecio que tengan por ella o el qué quedó de ella con ustedes.

GERMÁN: Me quedó de ella el gran villano que creó Tarantino con Hans Landa. La imagen de Shosanna riéndose proyectada en el cine. La genial escena inicial que de verdad me hizo sentir la tensión de los personajes. El strudel de Manzana. Que me divertí tanto mientras la veía que olvidé/obvié lo moralmente dudosa que es su propuesta.

FRANKLIN: La secuencia de la campiña me encantó. No parecía tarantino y eso me estaba gustando. La pantalla en llamas, la manera como el cine puede “vengar”. Las risas que ma hacía soltar la película, mientras una viejita en el puesto de atrás decía: ¿de qué se ríe si están matando gente? También en cómo muestra la complejidad que hay en un tratamiento simplista de las acciones.

TONY Si perdonan que sea un poco analítico, me gusta cómo Tarantino implica y reconoce que él no conoce a la historia mejor que nadie. Hay una falta de pretensión en ella que la hace refrescante. No siento que se burle de la historia en sí sino, de nuevo, de cómo el cine muchas veces quiere tomar función de documental y supuestamente ser fiel a la historia y al mismo tiempo querer tomar sus libertades (eso relacionado con ese dicho inglés “having its cake and eating it too”) lo cual encontré, sí, sincero de su parte. Supongo que lo que más me quedó de ella es cómo hace reflexiones y subversiones de lo que significa el cine (algo que siempre me llama la atención) y de lo que puede expresar y hacer.

EDUARDO: Yo quedé fascinado y entretenido por sus personajes. ¿Cuestionado, confrontado? No. Pensativo y seducido por la ambigüedad y por la tensión que hay en cada juego de poder, en cada movida de los Bastardos, de Hans Landa o de Shosanna, aunque nunca me dejara conmovido, inquieto o en catarsis. Entre risas y sonrisas por el humor de Tarantino, esta vez dosificado en diálogos menos extensos.

2009: Películas que quedaron de él en nosotros (VII): conversacional de Bastardos sin Gloria o en una noche tan bastarda como esta, capítulo I

EDUARDO: Lo que más me fascina y más me frustra de Quentin Tarantino es su manera de plantear la violencia en sus películas. Sea un retrato de los personajes, un homenaje o una burla, siempre hay ambigüedad suficiente como para no poder plantear una postura al respecto. ¿Se puede definir la postura de él ante la violencia y ante la guerra o Bastardos sin gloria (2009) es sólo un chiste muy bien contado? Sigue siendo esa mi duda, aunque me fascina más como ambigüedad.

FRANKLIN: Me parece que es sólo un chiste. Tal vez tenga sus opiniones serias sobre esos temas, pero en esta película no lo plantea.

TONY A.: Yo creo que Bastardos sin Gloria representa una evolución temática en la que obviamente parece su materia favorita: la violencia en el cine. Yo creo que, en esta película, Tarantino no tiene una postura en pro o en contra de la violencia sino más bien una reflexión, casi cuestionamiento de cómo el espectador reacciona ante la violencia en el cine.

VERÓNICA: ¿Un chiste muy bien contado? Mmm no lo creo. Quizás espera que el público lo crea así para hacerles las escenas crudas un poco más jocosas.

TONY A.: Creo que más que nada, hay que preguntarse si Tarantino, a pesar de todo el amor que él tiene por el medio, tiene una posición con respecto al mismo cine…
 
EDUARDO: Creo que evidentemente tiene una postura hacia el cine. Digo lo del chiste por su ridiculización y exageración en muchas escenas, en aquellas que lo sofisticado deja lugar a la carcajada satánica de la parodia (la primera vez que vemos a Hitler, por ejemplo).
 
FRANKLIN: Claro que da pie para que se reflexione o cuestione la violencia, pero no veo desarrollado ese cuestionamiento dentro de la película
 
GERMÁN: Me parece que el personaje de Shoshanna quizás da un poco de luz en el asunto de qué piensa Tarantino del cine. Aquí, Shosanna usa el cine como medio para tomar acción contra algo (los nazis), Tarantino quizás usa lo mismo, lo usa como medio de acción para atacar, homenajear, burlarse.
 
TONY: Sí, bueno, usé lo de la posición con respecto al cine retóricamente, para enfocarnos en ese punto. Y totalmente de acuerdo, Germán. Tarantino ve al cine como un medio, incluso un arma que puede transformar realidades y proyectar ideologías (cine propagandista).
 
EDUARDO: No, yo no veo necesariamente que se trate de tener una postura a favor o en contra de la violencia, sino que su ambigüedad en cuanto al tono, hace que el humor y la caricaturización de algunos personajes en esta película sobrepase cualquier reflexión sobre la violencia o la guerra.
 
TONY: Hmm…no veo que el hecho de que los personajes sean amorales y que el tono de la película sea aveces burlón haga a la película amoral. Definitivamente hay una reflexión en cuanto a la violencia, en cuanto a la manera en que vemos la violencia en el cine y Tarantino usa ciertos tonos y estilos para confrontar nuestras percepciones de como nosotros vemos y aceptamos (o rechazamos) la violencia en pantalla.
 
FRANKLIN: Eduardo, ¿quieres decir que el hecho de que los personajes sean caricaturescos no permite esa reflexión?
 
EDUARDO: No. Quiero decir que la ambigüedad en el tono (a ratos burlándose, a ratos homenajeando) da pie a que gran parte de la película se quede en la risa, en la diversión y en un revisionismo ingenioso, pero que no ve más allá de que la violencia, en una u otra mano, es siempre la misma. No creo que la película sea amoral, sino simplista en el comentario que pueda hacer sobre la violencia, aun cuando haya momentos fascinantes sobre la manera en que el cine nos hace conocer la historia e incluso la vida de los demás (la referencia, de mentira pero provechosa, que hace el crítico de cine que se hace pasar por Teniente en la taberna sobre su participación en una película de Pabst que los oficiales nazis, engañados, recuerdan).
 
TONY: No me parece que la película se queda en la risa en casi todos los capítulos hay escenas largas de gran tensión y en las cuales Tarantino no solamente hace una demostración de su ingenio para el diálogo sino que informa sobre como el esconder y revelar información en ese tiempo era fundamental para la sobrevivencia.
 
EDUARDO: Yo siento que con él la muerte y la violencia son un sello de venganza. Como si el que mata está signado o se hace a sí mismo la huella de ser asesinado eventualmente. No es una regla general, al menos aquí no ya que no mueren todos los Bastardos, sino una impresión en cuanto a la naturaleza o la dinámica de la violencia.

FRANKLIN: Al verla, en vez de pensar en la historia, en lo que realmente pasó, pensaba en las peliculas que había visto sobre la Segunda Guerra. y esto es lo que me gustó más de ella, cómo llega a cuestionar este género, cómo llega a apartarse del tono opaco, del dramatismo y también de cómo el cine se convierte en un instrumento de venganza. Tanto para Shosanna como para el espectador, ¿cuántos no disfrutarían ver el cuerpo de Hitler acribillado?
 
TONY: Frank, TOTALMENTE de acuerdo con todos tus puntos.
 
VERÓNICA: Eso sí. Es una nueva mirada de la historia, tan dura. Quizás eso fue lo que más me gustó. Toda la escena del cine y la risa malvada de Shosanna es increíble. Los colores…
 
 

 
TONY: Excepto que…en ese momento en el que vemos a Hitler acribillado Tarantino está confrontando nuestros valores y posturas hacia la venganza.
 
FRANKLIN: Ahora la forma cómo funciona la violencia en la película me parece muy simplista, no mala, pero no se diferencia mucho a cualquier película dominguera, donde bueno mata a malo.
 
TONY: Lo hace de una manera tan grotesca que depende de tu inclinación a Hitler y la venganza en general, puede haber respuestas emocionales diferentes. pero creo que Tarantino no hace de a los protagonistas los buenos. De hecho, los hace tan amorales como los Nazis

EDUARDO: Sí, estoy de acuerdo con lo del cine como instrumento de venganza. Fue algo que me comentó Tony hace tiempo y se me apareció esta vez que la vi. No fue una venganza que sentí y tal vez por eso me quede en la ambigüedad. No sentí ese placer hacia Hitler muriendo que pudiera estar metido incosncientemente en nosotros y por eso la película no me confronta. Veía una burla, unas ansias de sangre y de muerte de judíos, siendo acribillada. Pero no fue catártica.

TONY: De hecho, la risa lunática de Shosana es casi tan perturbadora como las acciones de los Nazis.
 
FRANKLIN: Claro, Tony, yo disfruté mucho la matanza de nazis, pero después pensé: ¿no estoy cayendo en el mismo gusto que tuvieron los nazis al matar judíos?
 
TONY: Sus acciones nunca fueran glorificadas.
 
FRANKLIN: Para mí, sí fue catártica. Para algunos que conozco así les pareció también.
 
TONY: Yo tampoco sentí ese placer al ver a los Nazis asesinados PERO aún así funciona como eje, si no moral, de detenimiento y reflexión de cómo reaccionamos ante la violencia. En esta película, la violencia tiene un peso y una importancia que Tarantino nunca había explorado o acentuado en sus otras películas.
 
GERMÁN: Sí, otro punto irónico respecto al uso de la violencia, es que los que la disfrutan más y la usan de manera más sádica, por decirlo de una manera, son los Bastardos y Shosanna, que son los “buenos” en la película. Mientras que Hans Landa y otros utilizan más la intimidación y/o se les muestra menos viciosos en la violencia, aunque igual de pervertidos por ella.
 
FRANKLIN: Parecen ser más sádicos porque se sienten justificados.
 
EDUARDO: Para mí no fue catártica, sino el mismo sadismo de sus películas anteriores repitiéndose de nuevo. En cuanto a los personajes buenos vs. los malos: sí, ambos bandos son amorales, pero automáticamente nosotros estamos apoyando a los que históricamente fueron vencidos y eso sin duda está siendo considerado en la película: la cámara toma posición de la tensión hacia los históricamente débiles(Shosanna y el strudel de manzana, por ejemplo, o la taberna).
 
TONY: De hecho, el general alemán que “El Oso Judío” mata a batazos se le da cierta dignidad, incluso integridad. Ya sean sus ideales, es fiel a ellos. ¿Se (¿me atrevo a decir?) le humaniza…?

GERMÁN: … y los Bastardos son cada vez más caricaturescos.

TONY: A Shosana se le humaniza por su sufrimiento pero cuando su objetivo es logrado en el clímax ¿no se le ve con aprobación sino, acaso más bien se muestra como grotesco?

VERÓNICA: Yo estoy con Shosana, lamentablemente creo que hay que ponerse en los zapatos de un judio. Sí es una venganza y de las más terribles la que comete este personaje, pero yo lo disfruté enormemente.

FRANKLIN: Entonces, la pregunta sería ¿hasta qué punto está justificada la venganza?

… fin del primer capítulo…

El 2009: películas que quedaron de él en mí (IV): An Education, una educación para la vida.


No soy muy fanático de las coming-of-age movies. Quizás porque las veo parecidas o porque una que otra rayan en lo insoportable (Superbad se me viene a la mente), o tal véz porque la “maduración” de los personajes no se le da la importancia que debe a pesar de que la película trate de eso. Pero en 2009 llegaron dos películas de este género, Adventureland es una, y esta joya británica, An Education, que reinvindicaron este subgénero.
El éxito de la película radica en la actuación de Carey Mulligan, quien, a lo largo de la película, pasa de ser una chica que va directo a la vida típica, a otra chica muy diferente, la que se da cuenta de todas las cosas que implican la adultez. Este personaje queda en la memoria porque no se parece a los típicos protagonistas adolescentes: Jenny es una chica de 16 años de los suburbios londinenses de los 60s, está llena de deseos de conocer, experimentar, ver, escuchar y leer todo y en eso encuentra a David (el personaje de Peter Sarsgaard) a quien ella verá como la puerta de entrada a ese mundo. El film enfantiza la idea de que hay varios tipos de educación, y que estos tipos pueden venir de distintas fuentes. Así Jenny vive la educación académica que la llevará a vivir bien en un futuro pero también es expuesta a la educación de la vida que le ofrece David y que quizás la ayudarían a vivir todo lo que ella quiere antes de que le sea imposible hacerlo.

¿Qué ha quedado de ella en mí desde que la vi?
Esas ganas de experimentarlo todo que tiene Jenny, es algo que no se debe perder, es lo que mantiene nuestras vidas divertidas y llenas de sorpresa. La dinámica entre Jenny y David. La escena donde aparece Emma Thompson y la otra donde aparece Sally Hawkins.

Algo “ajeno” a la película por lo que también la recuerdo:
Jenny me recordó un poco a mí.