Irresistible/Irreversible

Hasta hoy, había decidido escudarme en Blanchot (de los malos libros es mejor no hablar), para no criticar este despliegue inútil de herramientas que van desde un vertiginoso juego de cámara, tendiente a descontrolar al espectador, hasta una dosis de realidad que, parafraseando a Eliot, se me hizo, sencillamente, insoportable.

La locación no podía ser más sórdida, marco propicio para el contraste entre la diosa impoluta que pasea su perturbadora belleza y el lumpen mortal de los suburbios parisinos. El resultado: la humillación, el sometimiento y la brutal violación (momento este en el que los planos temporales parecieran haber reposado su incansable intermitencia para teñir la escena con el horror de la prolongación, injustificada, a mi parecer).

Asimismo, toda la producción pareciera estar anegada o, probablemente, ahogada por el manido recurso de la venganza, quizás como una suerte de estrategia mínimamente balsámica, desplegada por el director, para que el público consiga, hasta cierto punto, lamer sus heridas. Y cuando digo:”hasta cierto punto”, lo hago con la conciencia total de que el recurso fue encaminado hacia otros derroteros que, por el contrario, incrementan ese sentimiento, mezcla de incredulidad e indignación, que lo embarga.

Por otra parte, y ya hablando de un tecnicismo en el cual estoy corriendo el riesgo de aventurarme, considero que el contraste de colores (excesivos negros e intensos rojos) no sólo saturó mis pupilas sino que, aunado al juego de cámaras que señalé al principio, parecía querer invitarme a la desorientación o a la pérdida de la perspectiva. Así, también, un diálogo inicial, que me pareció innecesario, y cuya finalidad se confunde entre la acentuación de la sordidez del entorno y la omnipresencia del testigo: oculto y al acecho.

Finalmente, no puedo dejar de referirme a las palabras pronunciadas por el agresor en el momento en que acaba de erguirse ante la diosa “burguesa” indefensa; y que hacen referencia al resentimiento ancestral entre géneros y clases. Los -según ellos mismo- “privilegiados”siempre estarán en peligro de verse sometidos, en esos breves instantes en los que los monstruos, engendrados por la violencia y la exclusión, logran acceder a sus panteones olímpicos para mancillarlos con el odio que los engendró.

Por lo pronto, de acuerdo con Verónica: no la volvería a ver.

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Algunas críticas sobre Irreversible- Semana III.

BUENAS CRÍTICAS:

“Un estudio fascinante sobre el exceso, una película que seduce y repele al mismo tiempo que explora la naturaleza despiadada del destino” (Bill Muller)

“(…) te obliga a que cuestiones, no sólo los motivos del director, sino también tus propias reacciones a lo que él ha decidido mostrarte” (John Beifuss)

“Es difícil recordar otra experiencia tan perturbadora, en la que los recursos de lenguaje colocan al espectador en un estado sensorial difícil de explicar con palabras” (Enrique Buchichio)

“Ofrece mucho que pensar sobre la naturaleza del destino, la futilidad de la venganza y la fragilidad de la vida” (Eric D. Snider)

“La película sí plantea un punto de vista: sin importar de qué manera se cuenta una historia, un mal guión no se puede rescatar” (James Wegg)

“La película de Gaspar Noé sobre violación y venganza borra los límites entre pornografía y explotación” (Jeanne Aufmuth)

“La cronología invertida hace de Irreversible una película que cuestiona la violación y la venganza, mientras que la cronología común nos llevaría por una narración seductora hacia un final impactante y explotador” (Roger Ebert)

MALAS CRÍTICAS:

“Puro estilo y shock” (Dennis Schwartz)

“A la vez inconsecuente e insoportable, angustiosa y banal, artificiosa y sin sentido del humor, esta producción francesa promocionada en exceso puede presentar el triunfo del mayor cinismo en el intercambio cultural del cine extranjero” (Geoff Pevere)

“Genera una reacción, pero ¿eso hace que valga la pena? No realmente” (John Venable)

“Tan audaz como pueda ser, Irreversible tiene tan poco significado, que parece un experimento indulgente, con apenas alguna línea decente del guión o cualquier cosa discernible que decir” (grupo de críticos urbanos)

“Noé no está preocupado en subvertir el status quo, lo que en realidad parece que quiere hacer es una película hollywoodense” (Manohla Dargis)

“Sin siquiera un episodio para desarrollar los personajes, Noé no es capaz de dar una vuelta de 180º con la delicadeza suficiente para mostrar cómo un único evento cambia la vida de forma irrevocable” (Mike Clark)

“No hay nada moral en Irreversible -sólo burlonamente superior y nihilista, como el Johnny Rotten más fatuo” (David Edelstein)

Le temps detruit tout


Buena película.

Como se ha venido comentando, el tiempo lo destruye todo es la sima máxima (y obvia) de la película. Pero Irréversible, dejando de lado la ya discutida glosa efectista, es una clara versión de lo que el destino nos provee a los seres humanos, como si les fuera ajeno, etéreo, distanciado, pero que nos arrastra con hilos y perfumes que no podemos desdeñar, porque nos es natural. Y sí, creo que la palabra clave después de todo es destino, porque la escena del ascensor entre Marcus, Pierre y Alex camino al Metro no es baladí*: es la consecución del leitmotiv de la historia narrada en la película, y aporta la clave conductora del sueño de Alex, en la armónica escena entre ella y Marcus en la cama, desnudos: “Tuve un sueño. Era extraño. Estaba en un túnel. Un túnel. Todo rojo. Y luego… el túnel se abrió en dos. Creo que es por mi período.”

(En la última escena, se ve en letras enormes parte del título del libro que lee Alex: TIME.)

El destino es irreversible, y por ello el tiempo no sólo lo destruye todo: lo transforma.

*Alex: He estado leyendo un libro maravilloso.
(…)
Marcus: ¿Y de qué se trata?
Alex: Dice que el futuro ya está escrito de antemano. Todo está ahí. Y la prueba yace en los sueños premonitorios.
Pierre: ¡Wow! ¡Ya nos está durmiendo!
Marcus: Incluso los sueños son malas noticias.
Pierre: Suelo soñar que estoy durmiendo. Es mi único sueño.
Alex: ¡Bueno, por lo menos te relajas!

La propuesta de "Irreversible"

Este es el tipo de películas que no volvería a ver nunca más en mi vida. El director tal vez haya logrado conmigo lo que para mí es su intención primordial en este film: marcar al espectador con imágenes muy crudas. A pesar de que “Irreversible” se caracterice por proponer una nueva experiencia de ver cine, creo que no es el tipo de película donde el espectador sienta deseos de volver a repetir tal experiencia.
Pienso en dos escenas en particular en toda la película: la última (que es en realidad la primera escena que es donde parte todo) y es donde aparece Alex (Mónica Belluci) en un jardín, feliz. La otra escena es la más cruda y es la violación. Son dos imágenes cruelmente opuestas, sin embargo, la imagen del jardín, que connota esa felicidad que se tuvo y se perdió, creo que duele más al verla. Duele más porque hubo un tiempo que fue hermoso, mientras que el tiempo actual, el que sucede en este instante, ya no lo es. Duele porque “el tiempo lo destruye todo”, y uno no puede evitar las fuerzas del destino.
Y la intención adrede de mostrar la historia de atrás para adelante logra en mi opinión un efecto extraño en el espectador. Estoy pensando en las personas que me han comentado anteriormente esta película, y todas, o prácticamente todas, mencionaron dos escenas: la de la violación y la escena del extintor. Sin embargo, para mí, las escenas más fuertes son aquellas ya mencionadas anteriormente, ya que me enfrentan con dos realidades totalmente opuestas. A veces no hace falta mostrar un rostro destrozado para lograr que un público se horrorice. Gaspar Noé buscaba provocar al espectador de la manera más clara posible: mostrándole escenas muy fuertes, llenas de violencia, con diálogos que no son sencillos de olvidar. Y la última escena, la del jardín, se contrapone a todo aquel horror que se ve en casi todo el film. Casi podría decirse que Noé logra su propósito: marcar al espectador con escenas y con diálogos que le produzcan horror. Y la única imagen que no produce horror es aquella ya que no existe, la imagen atemporal de lo que fue pero ya no es.

Entrevista a Gaspar Noé. Irreversible: Semana II

Me atreví a abrir esta entrada para mostrarles una entrevista que se le hizo a Gaspar Noé, el director de “Irreversible”. Creo que en verdad valdría la pena tomarnos unos minutos en leer esta entrevista, ya que, en mi opinión, nos abre nuevas puertas al entendimiento. Aquí le dejo el link, quien quiera acercarse, puede hacerlo con gusto. No logré colocar el enlace directo a la página donde está la entrevista. Sepan disculpar. Copien y peguen esta dirección en el explorer.

http://www.ruletachina.com/news/one/index.html

"Pocas cosas son irreversibles". Irreversible: Semana I

Hay algo inquietante en la película desde que comienza. Es la música, es la fotografía, es ir de adelante hacia atrás y también es el fragmento que la inicia:

“Irreversible > Porque el tiempo lo destruye todo > Porque algunos actos son irreparables > Porque el hombre es un animal > Porque el deseo de venganza es un impulso natural > Porque la mayoría de los crímenes quedan sin castigo> Porque la pérdida del amado destruye como un rayo > Porque el amor es el origen de la vida > Porque toda la historia se escribe con esperma y sangre > Porque en un mundo bueno > Porque las premoniciones no modifican el curso de los acontecimientos > Porque el tiempo lo revela todo > Lo mejor y lo peor”.

Pero todo esto se pierde cuando la historia en sí carece de la fuerza para sostener o darle algún sentido a las decisiones técnicas de los movimientos de cámara o de la fotografía. El problema no es que la trama sea sencilla, sino que no hay un conflicto en los personajes y, por lo tanto, la película termina siendo una fijación, ni siquiera sadomasoquista, en la violencia. Sí, tiene escenas insoportables por su crudeza y por su duración, pero la decisión de contar la historia desde el final, lo más repulsivo de la película, choca tanto que, inmediatamente, deja entrever la debilidad de los personajes y evidencia que su estilo es un intento por ser irreverente. El final que es principio y el principio que es final achatan el fragmento inicial al literalizar que el tiempo lo destruye todo y hacen aborrecible la experiencia con esas vueltas de cámara que sí, está bien, dan la sensación de que lo irreversible puede dar vértigo y náusea, pero la película no termina haciendo algo con esa impresión.

Si es un filme para poner las sensaciones al extremo, lo hace confiando en dos situaciones que en cualquier circunstancia son fuertes, pero no porque sea una impresión intrínseca a la película. De resto, para mí no queda mucho en qué pensar más allá que en la obsesión de cierto cine por la violencia per se; violencia que inquieta y perturba al momento, pero luego se olvida porque no tiene la cercanía de la violencia de la realidad ni dice o hace algo con ella.