Puesto #9 de nuestras películas favoritas del 2010


An Education o “Enseñanza de vida” (Lone Scherfig, 2009)
Elenco: Carey Mulligan, Alfred Molina, Peter Sarsgaard, Olivia Williams, Rosamund Pike, Emma Thompson, Dominic Cooper.
Es probable que la película pueda verse como problemática porque se no preocupa de plantear siquiera posibles posturas sustentables sobre la necesidad de la educación académica y que, en este sentido, apenas esboce contrastes entre esta y la “educación de la vida”. Al final, no pareciera que Jenny haya encontrado razones suficientes para ir a Oxford, sino que toma la decisión por el desengaño que tiene con David. Ni siquiera la directora ni la señorita Stubbs son capaces de asomar alguna justificación de por qué la vida universitaria es indispensable para la formación de cualquier persona más allá de un título. Y, a la primera de cambio, cuando alguien aparentemente estable para Jenny, se aparece, los padres son fácilmente engañados.
Pero, en el fondo, al observar detalladamente las actuaciones, esto no es una debilidad de la película. Carey Mulligan interpreta a Jenny con agudeza, le brinda matices de ironía a un rostro de niña, su inteligencia no conoce la pedantería de las buenas notas y del conocimiento, sino que también juega con la curiosidad de la inocencia. Su Jenny está tan atenta a la vida que le ofrecen David, Danny y Helen, como a su familia y al colegio. Yo no siento una transformación en ella como la que se asume que “debe haber” en todo guión, pero esto no le resta complejidad a su actuación. Y si la frase “Me siento vieja, pero no sabia” en la conversación final con la profesora Stubbs resuena para todo su personaje por su sensatez es porque ella le ha brindado naturalidad tanto a sus emociones como a sus reflexiones. Por su parte, aunque sus personajes no puedan responder a una justificación “contundente” (porque pareciera que es con el golpe de las piedras que aprendemos mejor) del porqué de la Academia, las actuaciones de Emma Thompson y Olivia Williams hacen ver que sus personajes son más que sus títulos, tienen una experiencia que no está muerta, aunque la Academia siempre parezca disecar y alejarse de la vida.
Y es esta la fuerza de la película. Aunque lo haga a través de sus actuaciones y no directamente desde el guión, la película deja entrever que no hay respuestas fáciles para la educación, que sería apenas una pretensión teórica apuntar hacia unas razones de la importancia del estudio y estas terminarían por alejarse de la vida, igual como se lo achacamos a la Academia. La vivacidad y los matices de todo el elenco hacen sentir que no se trata de respuestas ni de oposiciones vida/academia, así como también hay decisiones del guionista que no achatan a los personajes a padres comprensivos, profesores débiles o autoridades sesgadas, o incluso, victimizar a Jenny. Ella misma se da cuenta y se avergüenza de los “trabajos” de David y sus amigos. Pero evadir esta “vida fácil” no consiste en criticarla o reprocharla, sino en descubrir la manera como cada disfrute amerita un esfuerzo previo, como cada estudio parte de la observación que permite ver el crecimiento de cada cosa antes de devolverla a su estado natural. ¿No es esta una de las sutilezas de la película? Haber observado a Jenny, sus dinámicas con la familia, amigas, amigos y profesoras, antes de irse a la universidad, acompañarla como espectadores en la rutina de la educación (fácilmente tildada de aburrimiento) que poco cuestionamos fuera de la flojera que produce o del capricho de los profesores. An Education no pretende dar respuestas como si se tratase de una investigación cumpliendo objetivos. Tiende más a observar con la curiosidad de un estudiante, este que siempre está en busca de hacerse su estudio con la madera del trabajo físico e intelectual, distanciados uno del otro por simple flojera de los aburridos (Eduardo).