Festival de Cine Español 2011: Tres días con la familia (Mar Coll, 2009)

El juego de las sensaciones postergadas pesa en la película como quien no ve los problemas, pero los sospecha en los gestos más pequeños; como quien no escucha las conversaciones importantes, no porque no haya estado en ellas, sino porque, sobre todo, no les ha prestado atención. Estos planos detalle, silenciosos, le brindan un aire más observador, de alusiones y menos de sentencias, a Lea, Josep Maria y Jöelle, ansiosos por aseverar y aegurar lo que se escapa de sus manos.

La conversación entre distintos idiomas (español, catalán y, finalmente, francés) es, nada más, un juego de incompresiones y de imágenes como si se tratara de los distintos tiempos que conjugamos con nuestros gestos.

Afiche del Festival de Cine Caballo Dorado 2011

Entre los animales que representan a cada festival de cine internacional, poco había escuchado el de China, aunque es el más conocido del país. Creo que lo más fascinante, ya que pocas de sus películas nos sonarán aquí y menos aun llegarán a ser estrenadas, es el afiche que condensa la experiencia cinematográfica. Si la imagen de por sí no es hermosa, la explicación de los organizadores del Festival complementa con armonía lo que ya se muestra delicadamente en el afiche.

[El link para ver el afiche es: http://image.goldenhorse.org.tw/photo/2011/GHFF_event/large/photo_f746189d447b0eaf69c804b9e2303c45.jpg%5D

“El afiche oficial para los premios del Festival de Cine Caballo Dorado 2011 fue diseñado por Lin Xiao-Yi. A partir de la publicidad dirigida por Hou Hsiao-Hsien, Lin desarrolló un espacio tridimensional construido con la noche, el sueño y la luz. La noche significa la oscuridad que envuelve a la audiencia dentro de la sala de cine. El sueño es el proceso de ensoñación de cada realización cinematográfica. Y, en cuanto a la luz, es el rayo de luz que atraviesa la oscuridad y las partículas de luz que permanecen en el aire mientras el proyector de cine comienza a rodar, lo que constituye nuestro primer y esencial recuerdo de las películas. A través de estas conexiones es provocada la imagen de la mirada que comprime la historia de cien años”.

Acaso vamos al cine a compartir, como cómplices anónimos, con los demás espectadores y con los realizadores, sueños en la oscuridad, a soñar despiertos para terminar creyendo que dormimos, y no de aburrimiento, sino por el descanso que brinda el placer.