Trailer de Reverón (Rísquez, 2011)

A quienes la han visto, ¿qué les ha parecido? El trailer me gusta mucho, me entusiasma incluso, después de que el teaser (cuántas palabras tan prestadas del inglés: cuánta flojera de buscar unas propias: qué lástima) me dejara un poco indiferente por lo apresurado que se sentía.

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5 comentarios en “Trailer de Reverón (Rísquez, 2011)

  1. No logro dar una opinión firme y sin titubeos en cuanto a esta película. Para mí, tiene cosas malas -malísimas- y también algunas buenas. Por ejemplo, muchas de las actuaciones me cortaron la nota a más no poder, pero la escenificación de “El Castillete” y la fotografía me parecieron hermosas.

    No sé, tengo una propuesta: como soy la más despistada del mundo me perdí la reunión de Moviemiento. Sé que el email que mandaste, Eduardo, decía claramente que era este sábado 18 de junio, pero en mi mente pasó a ser este sábado que viene. Hasta tenía pensado hacer unos pasapalos para acompañar la celebración de todos los cumpleaños que estaban pendientes -ya había comprado algunos ingredientes-. La propuesta es hacer una reunión extraoficial, con los que quieran y puedan, para hablar sobre Reverón. Podría ser este viernes que es feriado o el sábado de mañana para que no choque con tu horario de trabajo (y el de Graciela y Franklin)… o cuando quieran
    ¿qué piensan?

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  2. No, al final no se hizo la reunión el sábado pasado. No la cancelamos oficialmente, pero en vista del fin de semana paterno, de alguna manera lo dimos por entendido.

    Si todos o la mayoría pueden el siguiente sábado a este, hagámoslo. Sería el 2 de julio.

    Me encantaría lo de hablar de la tan polémica Reverón (hay gente que la ha disfrutado mucho, otros que sencillamente la desprecian). Yo añadiría los Cuatro testimonios a la discusión. Son cuatro cortometrajes o mediometrajes dedicados a Reverón, entre ellos el documental de Margot Benacerraf.

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  3. El fin de semana la vi, aunque llegué media hora tarde a la función. Necesito verla de nuevo (temo inmolarme en la sala, como bromeaba alguien cuando habló de la posibilidad de verla de nuevo), pero lo que vi me gustó por Luigi Sciamanna. Creo que la película vale por la entrevista entre Reverón y Óscar Yanes, su mirada perdida en lo que su voz dice, su presencia curtida, no por el juego de su locura, sino por lo que implica su arte como locura.

    La fotografía es admirable, pero la película está tan al servicio de narrar anécdotas, ni siquiera una historia precisa, que contemplar se hace difícil. Las demás actuaciones van y vienen como va y viene la iluminación de las escenas. Adrián Delgado, quien interpreta a Gerbasi, carece de presencia o de convicción, al menos. Héctor Manrique, quien hace de Óscar Yanes, calma sus muecas usuales, pero no se parece ni siquiera en los gestos. Sheila Monterola se entrega a sus histrionismos con fuerza, pero qué fácil le resulta exteriorizar lo que no asoma mucha interioridad (hablar golpeado, manotear, gritar, llorar).

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  4. En cuanto a los cortos reunidos en Cuatro testimonios, volví a ver los dos primeros.

    El documental de Alberto Torija de 1992 es didáctico, de referencia para empezar a conocer la obra y parte, muy poco, de la vida de Reverón.

    El documental de Édgar Anzola de 1934 me encanta. Recurre a la escritura a mano para introducir cada escena del día a día de Reverón y esto le da un carácter juguetón acompañado además de música. Recurre al vaivén sonoro de las olas para acompañar el momento de gestación de la pintura. Estos detalles se añadieron después, pero enriquecen el corto. El juego de blanco y negro, y color, intercalándose entre planos generales y planos cerrados, le brinda cotidianidad al corto, un aire de improvisación como el mono atento a dar por terminada la sesión de pintura cuando Reverón concluye el cuadro.

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  5. Vi el de Roberto Lucca. Es un cortometraje documental mudo filmado en 1945. Me hizo preguntarme cómo hablaría Reverón y si hay archivos con su voz. Pero al mismo tiempo, la iluminación, entre opacidades, texturas arenosas y amarillos, se asemejaba a las pinturas de Reverón.

    Esto hacía de cada escena, pinceladas de Reverón en plena creación. Era una sensación extraña. Incluso ver, entre siluetas que a veces sólo se adivinaban como destellos de luz y trazos de colores, al mono de Reverón mientras pintaba (¡una guacamaya!) era una impresión tan juguetona que me encantaba. Había escenas donde Juanita y Reverón mostraban las pinturas que, si bien por la iluminación del documental, la textura de ellas se aplanaba, la escena parecía un cuadro de Reverón dentro de otro cuadro de él. Cuando llegamos a las escenas de la playa, recordamos que cada palmera, cada ola, cada montaña, es un trazo de texturas: luz y sombra. Sí, incluso en el cine. En este corto, sencillo como registrar una tarde en El Castillete, se trabaja con la artesanía de la imagen cinematográfica.

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