Más que todo sobre Mélanie Laurent, pero también de películas sin subtítulos y el César venezolano

Wikipedia (casi) todo lo puede

Algunos saben que yo descubrí quién era Mélanie Laurent en El Gran Concierto. Cuando terminó la película, me perdí la explicación de mis compañeros de sala cuando contaban que era Shosanna la de Bastardos sin gloria, por eso llegué a googlearla a casa.

En mi cuarto me enteré de lo que medio cine sabía; así que me sentí afortunado al saber que había visto ya dos películas de ella donde actuaba de una forma fenomenal. Ahí empezó la pequeña obsesión. Al día siguiente desapareció Gwyneth Paltrow del wallpaper de la computadora de mi trabajo por una foto de Mélanie Laurent en alguna película que no había visto. Luego, Wikipedia, maravillosa, me dijo que había ganado el César como actriz revelación por su papel en Je vais bien, ne t’en fais pas.

Este video me hizo buscar la película y verla inmediatamente. Sin duda otra actuación genial, espontánea. Es una película que cuenta la historia de una familia acabada por el miedo y la soberbia. La gracia de la actuación de Laurent te transporta a su mundo interior de incertidumbres que mantiene a los espectadores con la tensión y el suspenso justo para no querer darle a la barra espaciadora (pause).

Así decidí que debía ver otra película. De latir mi corazón se ha parado, la escogí de forma aleatoria al hacer tin-marín en su entrada de Wikipedia. Esta vez no tuve suerte. La aparición de Mélanie fue más corta que la de Schwarzenegger en Terminator 4. No obstante, los 30 segundos que aparece son suficientes para seguirla amando.

A São Paulo sin traductor

Antes de su próxima película, decidí ver otra cosa: cine brasileño. Siempre me ha gustado el humor de Brasil. La jocosidad de los cariocas no me deja despegarme y esa cercanía a lo popular, folclórico y autóctono —quizá del acento—, aunque sea una película sobre el odio de hinchas de dos equipos de fútbol paulistas, me transporta. Así llegué a É proibido fumar: por una nota de El Universal diciendo que había ganado el Festival de Cine de Brasilia como mejor película, en la que Bastardos sin gloria (Mélanie Laurent en el inconsciente) había resultado ganadora de la categoría de mejor película extrajera.

No la vi. No pude ver É proibido fumar, porque nadie, en todo el mundo, la había subtitulado en español. Ni en inglés. Ni en portugués. Habrá que esperar a que la traiga la semana de cine brasileño en la cinemateca. Si tenemos suerte.

Así que para mi próximo filme no quise arriesgarme mucho. Dikkenek es una película en la que Laurent toma un papel secundario. No obstante, había sido reconocida con la Estrella de Oro, del festival de cine de Marruecos, por su actuación en él. Además de eso, es una película Belga (nunca había visto una). Su nombre, en flamenco, significa muchas cosas (cuello grande, mujer, “lo que sea”) en ese idioma. Marion Cotillard también aparecía en el largometraje, por lo que ya tenía suficientes razones para verla.

No la he visto. Al final, no conseguí subtítulos en español. Sólo había —en toda la web— en francés y en inglés. Es triste, porque me hace pensar que las otras 10 o más películas de Laurent que no he visto, no estarán disponibles en mi idioma. No obstante, veré Dikkenek en algún momento subtitulada en inglés, resignado. ¿Qué pasa con los subtítulos en español de películas de otros países que no sean Estados Unidos?

Ewan McGregor, Mélanie Laurent y Edgar Ramírez

Por otro lado, no todo es tan oscuro. Bastardos sin gloria le dio un impulso a la joven francesa; un reconocimiento mundial. Por lo que Hollywood la ha estado seduciendo. Beginners, estrenada en 2010 en el Festival de Cine de Toronto, se empezará a distribuir en los cines comerciales a partir de junio de 2011. Aquí su tráiler:

Esto me hace pensar que habrá Mélanie Laurent en el cine para rato. Quizá ahora es que está comenzando. Aunque ya tenga varias nominaciones y un César al hombro. Justo ayer Edgar Ramírez se alzó con el mismo galardón que Laurent en Francia: actor revelación. ¡Qué bueno saber que hay gente de tu país haciendo buenas cosas! Acá les dejo el link de la noticia completa publicada por El Universal.

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Puesto #8 de nuestras favoritas del 2010

Hermano (Marcel Rasquin, 2010)

Elenco: Eliú Armas, Beto Benítes, Gonzalo Cubero, Alí Rondón, Fernando Moreno

Tan emocionante como un buen partido mundialista con penaltis y demás. Una cachetada de realismo. Muestra de la vida en el barrio: de la lucha por “echar pa’ lante”, por sobrevivir en una selva de concreto donde las balas son dientes que suben escalafones en una sociedad sembrada de miedo. Historia de cómo un renacuajo logra derrotar a una serpiente; de cómo David derriba a Goliat porque estaba harto, porque no se la calaba más. Todo esto mientras juegan fútbol; mientras luchan por entrar en otro círculo, empezar de nuevo, olvidar las balas (Manuela Moore).

Puesto #9 de nuestras películas favoritas del 2010


An Education o “Enseñanza de vida” (Lone Scherfig, 2009)
Elenco: Carey Mulligan, Alfred Molina, Peter Sarsgaard, Olivia Williams, Rosamund Pike, Emma Thompson, Dominic Cooper.
Es probable que la película pueda verse como problemática porque se no preocupa de plantear siquiera posibles posturas sustentables sobre la necesidad de la educación académica y que, en este sentido, apenas esboce contrastes entre esta y la “educación de la vida”. Al final, no pareciera que Jenny haya encontrado razones suficientes para ir a Oxford, sino que toma la decisión por el desengaño que tiene con David. Ni siquiera la directora ni la señorita Stubbs son capaces de asomar alguna justificación de por qué la vida universitaria es indispensable para la formación de cualquier persona más allá de un título. Y, a la primera de cambio, cuando alguien aparentemente estable para Jenny, se aparece, los padres son fácilmente engañados.
Pero, en el fondo, al observar detalladamente las actuaciones, esto no es una debilidad de la película. Carey Mulligan interpreta a Jenny con agudeza, le brinda matices de ironía a un rostro de niña, su inteligencia no conoce la pedantería de las buenas notas y del conocimiento, sino que también juega con la curiosidad de la inocencia. Su Jenny está tan atenta a la vida que le ofrecen David, Danny y Helen, como a su familia y al colegio. Yo no siento una transformación en ella como la que se asume que “debe haber” en todo guión, pero esto no le resta complejidad a su actuación. Y si la frase “Me siento vieja, pero no sabia” en la conversación final con la profesora Stubbs resuena para todo su personaje por su sensatez es porque ella le ha brindado naturalidad tanto a sus emociones como a sus reflexiones. Por su parte, aunque sus personajes no puedan responder a una justificación “contundente” (porque pareciera que es con el golpe de las piedras que aprendemos mejor) del porqué de la Academia, las actuaciones de Emma Thompson y Olivia Williams hacen ver que sus personajes son más que sus títulos, tienen una experiencia que no está muerta, aunque la Academia siempre parezca disecar y alejarse de la vida.
Y es esta la fuerza de la película. Aunque lo haga a través de sus actuaciones y no directamente desde el guión, la película deja entrever que no hay respuestas fáciles para la educación, que sería apenas una pretensión teórica apuntar hacia unas razones de la importancia del estudio y estas terminarían por alejarse de la vida, igual como se lo achacamos a la Academia. La vivacidad y los matices de todo el elenco hacen sentir que no se trata de respuestas ni de oposiciones vida/academia, así como también hay decisiones del guionista que no achatan a los personajes a padres comprensivos, profesores débiles o autoridades sesgadas, o incluso, victimizar a Jenny. Ella misma se da cuenta y se avergüenza de los “trabajos” de David y sus amigos. Pero evadir esta “vida fácil” no consiste en criticarla o reprocharla, sino en descubrir la manera como cada disfrute amerita un esfuerzo previo, como cada estudio parte de la observación que permite ver el crecimiento de cada cosa antes de devolverla a su estado natural. ¿No es esta una de las sutilezas de la película? Haber observado a Jenny, sus dinámicas con la familia, amigas, amigos y profesoras, antes de irse a la universidad, acompañarla como espectadores en la rutina de la educación (fácilmente tildada de aburrimiento) que poco cuestionamos fuera de la flojera que produce o del capricho de los profesores. An Education no pretende dar respuestas como si se tratase de una investigación cumpliendo objetivos. Tiende más a observar con la curiosidad de un estudiante, este que siempre está en busca de hacerse su estudio con la madera del trabajo físico e intelectual, distanciados uno del otro por simple flojera de los aburridos (Eduardo).

Puesto #10 de nuestras películas favoritas del 2010

Inception o “El Origen” (Christopher Nolan, 2010)
Elenco: Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Michael Caine, Ellen Page, Ken Watanabe, Cillian Murphy, Tom Hardy, Tom Berenger.
Vamos a pasear en el inconsciente humano. El infinito calculado lógicamente. Metámonos en el sueño de un sueño de un sueño y más adentro. Como un espejo reflejando otro espejo… Y cuando sintamos que nos va a explotar el cerebro tratando de recordar qué hacemos ¡zaz!: otra muñeca rusa. Pero cuidado si te sumerges tanto que no puedes subir. Cuidado con confundir conciencia e inconciencia, con dejar de recordar quiénes somos, para dónde vamos. Cuidado si la muñeca rusa te atrapa, te hechiza, te amarra. Porque “todo en la vida es sueño y los sueños sueños son”. Un juego peligroso (Manuela Moore).

Dreyer: Vampyr (1932)

Vampyr parece una película hecha de sombras, ilusiones y silencios. Sus diálogos son breves y se apoya en el recurso de la narración similar a la de las películas mudas. Sus ángulos deforman lo que la imagen muestra como si nuestro inconsciente las estuviera observando directamente. Su iluminación atiende más a las sombras y a las visiones neblinosas que a las líneas de la claridad. Los sonidos son casi susurros. Estos tres recursos le dan una atmósfera espectral a la película y es lo que la carga de misterio. Si ya nos ha anestesiado tanto cine sangriento y tantas representaciones de vampiros, Vampyr desconcierta con sus sombras sin cuerpos, con la ilusión de Allan Grey caminando por el campo. La sencillez de estas impresiones mantiene en vilo, como si fuera la misma materia de nuestras pesadillas, estas imágenes granulosas, confusas, a las que tememos no porque creamos en vampiros, sino porque se asemejan a otros de nuestros temores.

Esta película, como Inland Empire de David Lynch, imprime la textura de los sueños y la imaginación a las imágenes del cine dejando una angustia sobre si existe tal cosa como ser fiel a la realidad. Vampyr nos deja inquietos entre el soñador y su fantasma. A continuación, una cita sobre este estar en el entretanto (entre un estado y otro, pero siempre en un tiempo que confunde ambos estados) donde nos deja la película.

“‘Sueños despierto’ es una expresión que señala muy eficazmente esta fusión de la temporalidad narrativa. Evoca una dimensión temporal fronteriza situada entre la conciencia y la inconsciencia, o más materialmente: entre el estar dormido y el estar en vela. Sugiere asimismo una tensión dictada por estos dos estados, una tensión susceptible de suspenderse rápidamente o de adquirir la velocidad propia de un delirio. Y es esta tensión entre un estado y otro la que avala la textura de Vampyr” (Manuel Vidal Estévez, Carl Theodor Dreyer)

Nuestro Top 20 del 2010 (3)

[empate] 11. Un Prophète o “Un Profeta” (Jacques Audiard, 2009)
Elenco: Tahar Rahim, Niels Arestrup, Hichem Yacoubi, Adel Bencherif

En la tensión que se va gestando a lo largo de Un Profeta, con su violencia frontalmente inquietante, al mismo tiempo crece un misticismo alrededor del aprendizaje y la supervivencia de Malik como mafioso de la cárcel, como si las decisiones de Malk estuviesen cargadas de un esoterismo que atraviesan la certeza, que superan la reinserción de él a la sociedad desde trabajos de la cárcel, la constancia en desenmascarar el trabajo sucio de César Luciani (qué miradas y qué presencia la de este patriarca de la mafia) o los encargos que recibe en el camino. Hay una conciencia de ser limpio con sus negocios, hay una seguridad hacia dónde va con sus planes, que le brindan una tremenda presencia al personaje gracias a Tajar Rahim y le brinda otras dimensiones, estas más inquietantes como el sueño con Reyeb, el sueño y el encuentro con el venado y su compartir con Reyeb. Es como si Malik alcanzara un nivel de libertad y pureza a través de su vida en la cárcel como la imagen del venado que corre por el bosque. No es, en sí, una pureza, a fin de cuentas su trabajo es entre mafias, asesinatos, drogas, pero las intenciones detrás de sus acciones, y también los errores detrás de ellas (su manera de asesinar, por ejemplo, torpe y que nos hace sentir incómodos e incluso empatía por Malik, pero nunca piedad), hacen que la transformación de él sea como un misterio de la naturaleza, como el descubrimiento de un venado que se atraviesa en la vía. Y es que el nacimiento de Malik como mafioso, con sus negocios, con la sangre que lo empapa hasta dejarlo temblando, es tan perturbador como este encuentro. Estremece con la fuerza de la violencia, nos mantiene atentos, nos envuelve en el misterio de tal transformación y está atenta a las consecuencias morales de tal educación. Es como si la supervivencia dentro de la sociedad convirtiera incluso el aprendizaje de la escritura y de la lectura en un misterio del alma en torno a la violencia. En esto, la música, con la finura de Desplat, parece rastrear este alumbramiento o metamorfosis (para arrebatarle un poco de pureza y brindarle más crudeza) con sus composiciones.

Al darle nombres a las partes de la película, Audiard le brinda un carácter episódico que parece marcar la supervivencia y el aprendizaje de Malik por etapas, por un ascenso paulatino y no estrepitoso, sino meditado.

Invictus (Clint Eastwood, 2009)
Elenco: Morgan Freeman, Matt Damon, Tony Kgoroge, Patrick Mofokeng

“No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;

José Luis: Para mí, es una historia de revolución de ideales de un pueblo que vivió en la sombra del Apharteid.

Eduardo: Para mí, la palabra y la emoción que atraviesan a la película es la inspiración.

Moisés: … la inspiración de las palabras de un líder que busca unir la nación.
Eduardo: Exacto. Es inspiradora mientras más atiende al trabajo de cada uno de los grupos que conforman una Nación (el gobierno, el deporte, las familias, los miembros de la seguridad), pero también lo es en ese matiz juguetón y, sí, incluso ridículo, de lo que nos inspira. Constantemente hay un chiste y una atención a los lugares comunes de los prejuicios en una sociedad.
Moisés: Esto que dices yo lo veo muy bien al final cuando están oyendo el partido los policías por radio y el negrito se pone a oírlo y se va acercando cada vez más y de qué forma, al principio, esa parte en conflicto, se fue uniendo a la otra, ¿no? Hasta que al final están juntos riendo y celebrando por el triunfo de los Springboks.
Eduardo: Exactamente. Hay gente que desdeña la película por estos lugares comunes (como esta escena que mencionas o la de la señora de servicio yendo al partido), pero lo que me fascina es cómo la película trabaja para reírse y deshacerse de esos prejuicios a través del honor y la dignidad de Mandela. Y, en esto, nadie mejor que Morgan Freeman, con su voz profunda y acompasada, con su presencia sobria y la atención de su mirada, para hablar sobre la inspiración, el trabajo y el perdón desde sus años en la cárcel. Hay una firmeza, nunca pedante, sino generosa, que va armando una Nación con sus decisiones y con el trabajo en conjunto.
José Luis: No veo a otro en ese papel.
Moisés: Ay, ¡pero esas escenas son sabrosas! O las de los guardias de seguridad juntos.
Eduardo: Y, sí, son escenas muy sabrosas. Están muy bien ensambladas entre ellas. Se siente la emoción, no sólo durante los partidos, también en toda la preparación de estos. Es una combinación de jugadas (de estrategia) y de juegos (humor, encuentros, diálogos, reflexiones).
Moisés: Sí, en la preparación de los partidos había mucho entusiasmo. Yo estaba fascinado en esa parte. ¡Wow, cuando los jugadores recibieron a Mandela la primera vez, desde ahí sabía que ya todo no iba a ser igual!
Eduardo: Si esta película es un homenaje al trabajo de Nelson Mandela, también lo es al trabajo en equipo, sea en un campo de fútbol, en la oficina de gobierno o en esfuerzo de una sociedad.
José Luis: No puedo creer que no les importe el tema de la segregación racial que la película muestra… Que la abandonen por el simple hecho de una historia de inspiración…
Moisés: Yo no sé si el tema sea la segregación racial o la (des)segregación. Más bien la unión y el perdón.
Eduardo: ¡Sí! La segregación racial es parte del pasado de Sudáfrica y la película lo esboza al comienzo. Pero lo emocionante es la estrategia de Mandela y de su gobierno en alcanzar la unión y el perdón a través de una actividad cotidiana y que representa a una Nación como unidad: el deporte en equipo. Se podría culpar a la película de ser tan esquemática en cuanto al racismo (un par de noticias sobre el pasado de Mandela y su llegada a la Presidencia, roces entre los guardaespaldas, comentarios desdeñosos por parte de los ciudadanos), pero es que este no es su interés.
Moisés: O la sesión de los nuevos en el gobierno que querían cambiarle el nombre a los Sprinboks por The Proteas).
José Luis: Y a mí también me pareció bien cómo la película retrata la situación familiar de Mandela. Demuestra su humanidad, su mortalidad.
Eduardo: Exacto: mostrar que tampoco es un santo o un emblema, como también dice uno de sus guardaespaldas. Le da otra dimensión al personaje. Y es una manera de entender por qué tendría problemas con su ex esposa o con su hija: por su compromiso con la Nación.
José Luis: Esta allí el recuerdo… los estratos sociales, las zonas de un país se pierden en la cancha, en donde la victoria se silencia en el grito del pueblo… ¡qué grito al final de la unidad de su patria! La película no refleja el sueño de un hombre. Él no lo hubiera querido así. Refleja el sueño escondido de cualquier país en donde todavía se vive el distanciamiento entre sus vecinos.

José Luis: Para mí, es una historia de revolución de ideales de un pueblo que vivió en la sombra del Apharteid.

13. Tangled o “Enredados” (Nathan Greno & Byron Howard, 2010)
Elenco de voces: Mandy Moore, Zachary Levi, Donna Muprhy, Ron Perlman, Jeffrey Tambor, Brad Garrett
Es entrañable cómo las películas de Disney poseen un encanto de la sencillez en su tradición. Hay una inocencia en sus aventuras y en sus personajes; energía en sus canciones; gestos memorablemente macabros y chispeantes en sus villanos. Es esta la chispa que recupera Tangled, desde la tramoya pegajosa [algunos diríamos “regia”] de la canción “Sabia es mamá”, el correteo juguetón de la ilusión en “Sueño ideal” y el espectáculo visual de “Veo la luz en ti”, hasta los sacrificios a los que se somete Rapunzel. La sencillez no pertenece sólo al encanto visual de la película, también a la chispa de inocencia de los personajes en contrapunto con los guiños de malicia de Gothel (constantemente, se está burlando de Rapunzel, pero con la ambigüedad de una ironía que nos incluye en su juego, pero que Rapunzel no termina de captar). Este es un tremendo homenaje al Disney tradicional, a la energía que mantiene en vilo tanto los sueños de la princesa y su héroe como la maldad de la villana. Y, en esto, el trabajo de vocalización, aunque perdamos el original porque aquí llegan los doblajes, es una constante pronunciación de estos anhelos y planes en las canciones como en las interacciones cotidianas (Eduardo).