Crash: Intimidad

Un momento íntimo se logra con muchas situaciones y muchas intenciones. Cuando le confías un secreto a alguien y este te aconseja; cuando un esposo baña a su esposa enferma; cuando dos amantes copulan.

En un mundo post-moderno donde el amor está presente pero necesita leña para seguir ardiendo y las relaciones se vuelven frías y monótonas por la rutina, la búsqueda de estímulos y emociones nuevas es la clave para evitar que la brecha entre dos amantes empiece y se expanda. En ese mismo mundo post-moderno, donde la relación hombre-máquina se estrecha cada vez más, al punto de simbiosis, los estímulos pueden llegar del metal, del cuero, del rugir del motor, de la emoción de la velocidad, de la sensación de muerte inminente.

‘Crash’ es una película donde se toman todos estos ingredientes y se cocinan para formar un provocador platillo. James Ballard (James Spader) y su esposa Catherine (Deborah Unger) tienen un matrimonio no convencional. Una especie de acuerdo donde pueden tener sexo extra-matrimonial, pero deben contárselos mutuamente, con lo que logran excitarse y darle emoción a su relación. Por descuido, James causa un accidente de tráfico, choca con auto en el que va un hombre, que muere en el acto, y su esposa, Hellen (Holly Hunter), quien sobrevive y luego forma un lazo gracias a los autos y el peligro que los rodea. Hellen introduce a James a un mundo de experimentación sexual y fetichismo, donde la intimidad se logra, no sólo con el sexo, sino con agregados de parte de las máquinas que nos rodean: como la sensación de peligro, sensación de muerte, que despoja de tabúes y llena de adrenalina. Catherine se une y ella y su esposo encuentran en las colisiones, la lata destrozada, las heridas y cicatrices, un nuevo estímulo. ¿Qué haces cuando has experimentado algo nuevo? Es difícil volver a lo habitual.

Mezclar el sexo con la sensación de que tu vida peligra…dos cosas que son íntimas, muy personales pero exteriorizadas (la mayoría del tiempo) ¿nos permite conectarnos al ser amado aun más?

Ha sido escrito que esta película no fue concebida con motivos eróticos…pero ¿dónde empieza lo erótico? ¿dónde termina? es sexo…aun entre los desechos de autos, hay intimidad en los amantes, incluso más que antes…¿no se sentiría el espectador hipnotizado y excitado aun con el fetichismo al que no está acostumbrado y que probablemente no sea de su agrado?

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2 comentarios en “Crash: Intimidad

  1. Germán, muy bueno tu aporte. El otro día conversábamos justamente con Eduardo sobre una de las primeras escenas de la película, adonde se ve a la pareja de esposos en pleno acto erótico. A mí me gusta más acercar esta imagen al terreno del erotismo, porque mi impresión con respecto a esa escena es que hay un desborde de eros- y hablando con Eduardo y ahora leyendo tu aporte sobre la película-me doy cuenta que toda la película tiene un exceso de eros y sexo. Creo que es un un concepto sumamente ambicioso el de David Cronenberg, sin embargo creo que logra su acometido, porque en todo el film se presentan ritmos diversos, ritmos que van al compás de los cuerpos, y de las máquinas…y pareciera que la llegada al coito tuviese relación directa con el nombre de la película “Crash”: el estallido de la máquina va al ritmo de la culminación del acto sexual. Hay algo que decís y lo comparto: “¿dónde empieza lo erótico? ¿dónde termina?” Difícil definir bien estas fronteras, porque indudablemente la película está concebida desde ambos terrenos. Tal vez algo que dice Carlos Jara con respecto a estos temas encaja perfectamente en esta discusión: el que juzga de erótico o no una escena es el que mira. A mí eso me parece muy real, porque-y para ser corta-recuerdo que hace un tiempo la que era mi psicoanalista en ese entonces, me pidió para leer unas crónicas de Pedro Lemebel; recuerdo que cuando me devolvió el libro sus palabras fueron: “esto es un asco”, y concluyendo con una pregunta ¿Adónde ves el erotismo en estos textos?. Ahí tomé conciencia de cómo pueden existir dos miradas distintas de un mismo objeto. Creo que eso es lo que alimenta la crítica.

    ¡Hace falta un foro para generar polémica! jeje

    Saludos.

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  2. Me encanta lo que dices sobre el peligro, que tiene una naturaleza tan íntima como la de eros. Es como si, dentro de la película, el choque de la máquina es tan penetrante que evoca y provoca todo esto que produce el sexo.

    Y, aun así, me fascina y me inquieta que el momento más cálida, e incluso, excitante de la película sea el de James y Catherine en la cama: íntimo y prolongado, casi confesional. Por más que la máquina acompañe o forme parte del ser humano -no sólo por automatizados o por la era digital, también por los clavos, muletas y demás instrumentos que nos incrustan para recuperarnos-, nada nos acobija más que la intimidad natural del cuerpo. La máquina es un regreso fallido al cuerpo.

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