Crash (1996): la máquina, obsesión del cuerpo moderno

Pornografísmo* de los accidentes
cuerpos
solos
y sólo
liberados de la mecanicidad
de la tecnología moderna
en un choque
orgasmo de las heridas

Exhibidos, heridos
el sexo es la obsesión
de estos personajes
sólo ruptura con el entumecimiento
si libera energía de los cuerpos

como un choque
fetiche del dolor/placer del imprevisto:
el cuerpo
ya no es órgano
sino máquina
atascada en el tráfico, en el desencuentro de las vías
máquina que
Ballard y Catherine y
Helen y Ballard
y Vaughan y Catherine
desnudan entre carros
y descubren sus intimidades con el otro

el sexo oxida la mecanicidad del cuerpo-máquina
porque
la voz susurra intimidades
hasta que
el placer y el dolor
del choque
lo reconstruyan
en órgano
fallidamente

* Desandar el consumismo de la pornografía, mantener la escritura -es decir, la relación- de los cuerpos: este es el pornografismo. Puede ser erótico u obsceno, adelante, pero es el enviciante consumismo -consumir sin digestión- el que intenta evitar esta palabra.

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5 comentarios en “Crash (1996): la máquina, obsesión del cuerpo moderno

  1. Eduardo, la segunda imagen que tomaste de la película me parece buenísima, porque creo que es el momento más erótico de todo el film. Porque a pesar de que luego hay escenas donde también están los cuerpos involucrados, creo que esta imagen se vuelve más poderosa y no sé muy bien el porqué. Debería volverla a ver, algo más sacaré en limpio. Lo que sospecho es que la utilización de la luz, el ojo de la cámara y sumada mi percepción, hacen que ese encuentro sea distinto a los que vendrán luego. Tal vez justamente porque se ve más fingido, será esa la palabra? Algo que dijiste me dejó una curiosidad, eso de la relación de los cuerpos. Quizás justamente el uso de los cuerpos en la película hace a la diferencia. Amé al protagonista.

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  2. Es la escena de sexo más franca y excitante que he visto en cierto tiempo. Es larga, mas no exhibicionista.

    Tal vez sea la soltura con la que ella, entre susurros, le pregunta a él sobre tener sexo con Vaughan, mientras él responde con el cuerpo, no con palabras.

    Tal vez sea por la intimidad, finalmente recuperada, que hay entre ellos. Ya no es la cogida hermética (e hipnótica) del comienzo, de cara a las autopistas y sus carros acompasados en el movimiento, sino una más íntima, en la cama de la casa

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  3. “Consumir sin digestión”, creo que esa frase resume gran parte de nuestros males.
    Tengo pendiente ver la película, me parece que la compraré en la semana en la universidad… podemos ponernos de acuerdo para hacer compras y tomar café, qué dicen.

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