Director del mes: Woody Allen. Datos biográficos.

“No quiero ser inmortal por mi obra. Quiero serlo por no morirme” (W. Allen).

Nació el 1º de diciembre de 1935 en Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos.

A los 15 años trabajó escribiendo chistes para un periódico local. Poco después, escribió chistes para shows de televisión, pero cuando sus agentes lo convencieron de que su talento estaba siendo desperdiciado, empezó a hacer stand-up comedy.

Filmografía 

What’s Up, Tiger Lily? (1966)
Take the Money and Run (1969)
Bananas (1971)
Men of Crisis: The Harvey Wallinger Story (1971) (TV)
Every Thing You Always Wanted to Know About Sex * But Were Afraid to Ask (1972)
Sleeper (1973)
Love and Death (1975)
Annie Hall (1977)
Interiors (1978)
Manhattan (1979)

Stardust Memories (1980)
A Midsummer Night’s Sex Comedy (1982)
Zelig (1983)
Broadway Danny Rose (1984)
The Purple Rose of Cairo (1985)
Hannah and Her Sisters (1986)
September (1987)
Another Woman (1988)
New York Stories (1989) (segment “Oedipus Wrecks”)
Crimes and Misdemeanors (1989)
Alice (1990)
Shadows and Fog (1991)
Husbands and Wives (1992)
Manhattan Murder Mystery (1993)
Bullets Over Broadway (1994)
Don’t Drink the Water (1994) (TV)
Mighty Aphrodite (1995)
Everyone Says I Love You (1996)
Deconstructing Harry (1997)
Celebrity (1998)
Sweet and Lowdown (1999)
Small Time Crooks (2000)
The Curse of the Jade Scorpion (2001)
Sounds from a Town I Love (2001) (TV)
Hollywood Ending (2002)
Anything Else (2003)
Melinda and Melinda (2004)
Match Point (2005)
Scoop (2006)
Cassandra’s Dream (2007)
Vicky Cristina Barcelona (2008)
Whatever Works (2009)
You Will Meet a Tall Dark Stranger (2010)
Midnight in Paris (2011) (pre-producción
Anuncios

Otra piedra para Mario y Natalia

–¡Escúcheme! –le dije con precisión–. ¡Óigame, Nastienka! ¡Todo lo que voy a decir es un absurdo, una gran, una gran tontería! ¡Soy perfectamente consciente de que esto nunca podrá llegar a ser realidad, pero entiéndame, no soy capaz de callar por más tiempo! En nombre de todo el sufrimiento que usted está sintiendo, le suplico con antelación, que me perdone.

De Fedor Dostoievski: Noches Blancas

La primera vez que vi Noches Blancas de Luchino Visconti me quedé ensimismado y absorto por unos minutos, sin saber qué decir, ni qué comentar; y pasé días pensando y pensando en la película, que la vi varias veces. La imagen que muestro arriba me parece que resume toda la película: un personaje feliz y el otro preocupado cuyos papeles que se intercambian y se contagian a través de toda la cinta, hasta el final abrumador y determinante de Mario y Natalia, dos completos desconocidos. Ahí ella lo toma del brazo y él, sin poder alejarse y sin quererlo, deja ver en su cara que se ha dado cuenta de que vive una fantasía efímera. Natalia, por otra parte, se deja sumergir por primera vez en esta fantasía, empujada por Mario y cree que algo nuevo puede ser construido. Noches Blancas es una historia de amor individual, porque sólo uno puede amar a la vez, así sea a otro, a un recuerdo o a un fantasma. El amor -ese estado de plenitud y felicidad que se siente sólo por estar con otro- en la película es como una sola piedra en una balanza, inestable, queriendo estar de un lado y del otro y con la tarea de no dejar que alguno de los lados de ella llegue al tope. Este amor individual perdurará hasta que uno de ellos decida resolver el futuro.

Lola Montes, el arte del escándalo

Lola Montes. Sueño. Pasado. Espectáculo. Somos el público que desea indagar en su vida privada. No porque nos importe su vida particularmente, sino porque somos parte del espectáculo. Necesitamos consumir. Anhelamos ver su ascenso como bailarina, no por su talento, más bien por poder ver una vida hecha pública, someter al escarnio lo que no somos capaces de someter en nosotros mismos.

Lola Montes, rimbombante, grandilocuente, casi de mal gusto por su zaña de hacer un espectáculo de cada obstáculo, prevé los biopics de ahora. En su manera de narrar la vida de Lola Montes, desde el circo y con la voz del maestro de circo, Max Ophüls hace conscientes las trampas así como los encantos del espectáculo. Vemos a Lola Montes desde ventanas, rejas, espejos: trucos y números musicales que acallan la verdadera Lola Montes en pos de llamar la atención del espectador. Esta no es la victimización de una estrella: Lola no es una mártir. Es sencillamente el funcionamiento del espectáculo: la transformación de la vida en una pose consumible y digerible, el escándalo.

¿Quién es Lola Montes? Los restos del espectáculo, lo que el escándalo no permite entrever, domadora de sus deseos y amantes, el ascenso y la caída de un sueño , domada por el circo y por el público. Lola Montes no es el espectáculo, sino lo que el espectáculo hace de ella.

Ficha técnica La teta asustada


Título: La teta asustada
Título original: La teta asustada
Dirección y Guión: Claudia Llosa
País: España, Perú
Año: 2009
Duración: 95 min.
Reparto: Magaly Solier, Susi Sánchez, Efraín Solís, Marino Ballón, Antolín Prieto
Distribuidora: Wanda Visión S.A.
Productora: Vela Producciones, Wanda Visión S.A., Oberón Cinematográfica S.A.
Departamento editorial: Jorge Ortiz Yus
Dirección artística: Patricia Bueno, Susana Torres
Fotografía: Natasha Braier
Montaje: Frank Gutiérrez
Música: Selma Mutal
Sonido: David Calleja, Fabiola Ordoyo, Ivo Moraga, Marisol Nievas, Mauricio Castañeda

Kar Wai: Fa yeung nin wa / Deseando Amar (2000)

“Ves mejor con tus oídos”, Happy Together. Desde hace semanas me ha atraído ver una película de Wong Kar-Wai escuchándola nada más. Ojos cerrados, tal vez, o cubriendo la pantalla hasta sólo dejar los subtítulos. (No hay que temerle al ridículo ¿no?). Su uso de canciones y sonidos es tan provocador como sus imágenes. Deja respirar uno y otro hasta crear un ritmo, ritmo de ausencias, silencios, enamoramiento. Deseando Amar conjuga el amor desde el grosor de la rutina: desde las posibilidades desgajadas de los silencios, las incertidumbres. Compartir la soledad y las sospechas produce cómplices, cómplices no sólo de tácticas, también de sentimientos.

Qué le dicen los personajes a la naturaleza. Cada lugar secretea enigmas de nosotros, como si sólo la naturaleza pudiese resguardar lo más escondido de nosotros. Las palabras, sean sonidos de felicidad, dolor o incertidumbre, cuando son secreteadas a la naturaleza, parecen aligerar o al menos compartir el peso que genera cada sentimiento dentro de uno.