Escenas de una primera reunión en persona y un cadáver por armar…

EL “VOYEUR” DEL TERCIOPELO
Con Terciopelo Azul (Lynch, 1986), ser espectador implica jugar a ser un voyeur: ya no esperamos ver, sino que lo deseamos. Nosotros somos los mirones metidos entre los fetiches, las perversiones y las ingenuidades de estos personajes de Lumberton. La imagen es provocativa porque, en este “extraño mundo”, imaginar es desear. Con sus colores suavemente opacos pero llamativos, con su música hipnotizante y con su ritmo de parsimonia, la imagen cinematográfica evoca un mundo que provoca seguir siendo visto: a un mismo tiempo, Lumberton es un sitio provocativo a la vista y provocador para mantenernos alerta ante sus perversiones. Todo esto envuelto en esa atmósfera “wooden” (“acartonada”, diríamos nosotros, pero literalmente debería ser “amaderada”) de perfección que es ese vecindario.

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2 comentarios en “Escenas de una primera reunión en persona y un cadáver por armar…

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